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Fotógrafo de Boda en Molino Real, Paterna: Itziar & Fran

Itziar & Fran: fotos de su boda, no posados

El sábado 3 de junio de 2017 realizamos el reportaje de fotografía y vídeo de la boda de Itziar y Fran. Se casaron rodeados de familiares y amigos en una ceremonia civil celebrada en Molino Real de Paterna, uno de los espacios vinculados a Gourmet Catering Espacios.

Hay una frase que Itziar escribió después de recibir su trabajo y que, tantos años después, sigue explicando perfectamente lo que buscaba: “Quería fotos de mi boda, no posados”.

Quería conservar lo que realmente había pasado, las personas que habían estado allí, las miradas, las bromas, la emoción y esos instantes que ocurren mientras nadie está pensando en la fotografía.

Ese planteamiento encajaba perfectamente con ella y con una boda que, desde los preparativos hasta la ceremonia, tenía bastante poco interés en hacer las cosas simplemente porque fueran lo convencional.

Casi 30 grados, una casa recién reformada y un padre con chaqué

Aquel 3 de junio salió un día especialmente bueno. Hacía tiempo que no teníamos una jornada así y las temperaturas fueron subiendo hasta acercarse a los 30 grados. El calor se dejó notar durante el día, aunque después nos regaló un atardecer tranquilo y sin frío.

Itziar se preparó en su casa, recién reformada, rodeada por sus amigas y amigos y acompañada también por su padre y su madre. Era uno de esos preparativos en los que la casa estaba llena de gente cercana y en los que continuamente estaba pasando algo.

Hay una imagen de aquella mañana que todavía recuerdo con bastante claridad. Su padre apareció por la puerta del salón impecable, elegantísimo, vestido con chaqué en un día que rozaba los 30 grados.

Estaba realmente guapo, eso es verdad. Pero recuerdo mirarlo y pensar que yo no habría resistido así ni cinco minutos. Y, siendo justos, él tampoco parecía dispuesto a aguantar mucho más de lo imprescindible.

Fran, la barbería y una referencia inevitable al gato

La mañana de Fran empezó de otra manera. Habíamos ido juntos a la barbería y, después, se preparó en casa de sus padres.

Fran siempre me dio la impresión de ser un buenazo: tranquilo, afable y de esas personas a las que cuesta imaginar diciendo demasiadas veces que no a Itziar.

En el texto que escribí después de la boda añadí: “y al gato me remito”. No merece la pena arreglar demasiado esa frase porque resume bastante bien una parte de la relación entre los tres.

Porque el gato negro de Itziar también tenía su sitio en aquella historia. Ella lo adoraba y una de las imágenes que más me gustaron de los preparativos fue precisamente la fotografía de los dos juntos.

Detrás de los tatuajes y las bromas

Itziar podía dar una primera impresión muy distinta a lo que encontrabas cuando empezabas a conocerla.

Tatuajes, comentarios jocosos, bromas, una estética con cierto aire pin-up... pero por debajo de todo eso había una persona enormemente sensible y delicada.

En aquel momento escribí que podía parecer una especie de “dulce pin-up, pero más existencial”. Y sigo creyendo que, aunque suene peculiar, describe bastante bien la contradicción que la hacía interesante.

Sobre todo tenía una facilidad poco común para poner en palabras lo que sentía por la gente que quería. No parecía tener demasiado miedo a expresar cariño, agradecimiento o emociones que otras personas intentan esconder detrás de una broma.

Esa característica iba a terminar siendo una de las partes más importantes de su ceremonia y también de la película de su boda.

Una ceremonia que Itziar decidió escribir ella misma

Itziar no quería una ceremonia convencional.

Y en lugar de limitarse a decir lo que no quería, hizo algo mucho más interesante: redactó ella misma los textos que iban a conducir la ceremonia.

Sus amigos serían quienes le darían voz a aquellas palabras durante la ceremonia civil celebrada en Molino Real. De esa manera no estaban interpretando un guion genérico: estaban leyendo algo construido desde la propia historia de Itziar y Fran.

El resultado fue una ceremonia cargadísima de sentimientos y discursos. Había palabras que te ponían los pelos de punta y momentos en los que costaba decidir si aquello te hacía llorar de felicidad o directamente te estaba rompiendo un poco el corazón.

Y aquí el vídeo tenía una función especialmente importante. Las fotografías conservan expresiones, abrazos y miradas, pero aquellos discursos necesitaban también conservar las voces, las pausas y exactamente las palabras que se dijeron.

Las palabras de Itziar a su padre

Hubo una parte de esta boda con la que personalmente conecté de una manera especial.

La historia de Itziar tenía puntos que me resultaban muy cercanos y eso hizo que, al construir posteriormente el tráiler de la boda, pusiera todavía más atención en determinadas palabras.

Especialmente en las que Itziar dedicó a su padre.

Para mí aquel fragmento iba mucho más allá de encontrar “un momento sensible” que funcionara bien dentro de un vídeo. No era simplemente una novia dedicando unas palabras bonitas a su padre durante la boda.

Era un agradecimiento por toda una vida compartida.

Y cuando un discurso tiene ese peso, la película de boda deja durante unos minutos de ser únicamente el recuerdo del 3 de junio. Empieza a guardar también parte de todo lo ocurrido mucho antes de que esa boda existiera.

Sacar el alma en las fotos

Durante el reportaje intentamos trabajar precisamente desde ahí: detalles, planos más cercanos, momentos que estaban sucediendo y, sobre todo, diversión y buen rollo.

Itziar no quería que convirtiéramos su boda en una sesión de posados. Quería reconocerse después en lo que había ocurrido.

Y hay una expresión de su propia opinión que probablemente explica mejor nuestro trabajo que muchas páginas escritas por nosotros: “seguir sacando el alma en las fotos”.

Porque al final eso es lo verdaderamente difícil. No hacer una imagen técnicamente bonita, sino conseguir que años después la persona que estuvo allí vuelva a reconocer lo que estaba sintiendo.

La opinión de Itziar & Fran

Desde el primer momento lo tenía claro: sería con ellos mi boda. No había nadie más que supiera reflejar mediante vídeo o fotos lo que yo quería captar.

Quería fotos de mi boda, no posados, los momentos que se vivían, y cómo habéis sabido reflejarlos solo demuestra lo buenos profesionales que sois.

Como a Fran, os volvería a decir que sí un millón de veces. Espero que sigáis cumpliendo el sueño de tantos novios y que sepáis seguir sacando el alma en las fotos. ¡Sois grandes, equipo!

Itziar & Fran
3 de junio de 2017 · Molino Real, Paterna

Personalmente disfruté muchísimo haciendo tanto el vídeo como el reportaje fotográfico de esta boda. Había algo en su historia que me tocaba especialmente de cerca y creo que eso también terminó influyendo en la forma de contarla.

A Itziar y Fran solo podía desearles lo mismo que escribí entonces: que encontraran la felicidad uno al lado del otro.

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