POST BODA VALENCIA ~ CRISTINA & JESUS
Un postboda por Valencia sin mirar el reloj
Meses después de la boda de Cristina y Jesús volvimos a encontrarnos para hacer algo completamente diferente. El día de su boda había estado lleno de familia, amigos, sorpresas, bailes y celebración. En el reportaje postboda ya no había invitados esperando, ceremonia, banquete ni horarios que cumplir.
Cristina y Jesús se habían casado el 1 de octubre de 2016 y esta vez salimos por Valencia únicamente con una idea: hacer fotografías y divertirnos. El postboda permite precisamente eso, volver a utilizar el vestido y el traje sin la presión de estar viviendo al mismo tiempo uno de los días más importantes de vuestra vida.
En una boda real siempre defendemos que los novios deben estar con su gente y vivir lo que está ocurriendo. No tiene demasiado sentido hacerles desaparecer durante horas para construir fotografías. El postboda es otra cosa: aquí sí podemos dedicarle tiempo al reportaje porque ese es precisamente el plan.
Mojarse, mancharse y olvidarse del vestido
Con Cristina y Jesús esta forma de trabajar resultó especialmente fácil porque son una pareja que se presta al juego. No les importaba mojarse, mancharse, tirarse al suelo o hacer cosas que el día de la boda probablemente habríamos descartado por una razón bastante evidente: todavía quedaban muchas horas de celebración por delante.
En el postboda el vestido ya ha cumplido su función principal. Eso cambia por completo la relación con las fotografías. Dejas de estar pendiente de si se roza, si se ensucia o si algo puede pasarle y empiezas a utilizarlo como una parte más de las imágenes.
Y Cristina llevó esa idea bastante lejos. Si había que mojarse, se mojaba. Si había que mancharse, tampoco suponía un problema. Esa disposición hace que un reportaje postboda en Valencia pueda ser mucho más libre que una sesión realizada el propio día de la boda.
Una bicicleta entre capas de tul
Y sí, también hubo bicicleta. Ver a Cristina intentando moverse entre capas de tul resume bastante bien el espíritu de este reportaje: no buscar una sesión excesivamente seria, sino fotografías que tuvieran algo de ellos.
Poder trabajar con una pareja divertida, que no tiene miedo a moverse, caerse o probar cosas diferentes, permite conseguir imágenes mucho más acordes con nuestra manera de entender la fotografía. No se trata de hacer extravagancias porque sí, sino de aprovechar que por una vez tenemos tiempo para jugar.
La boda sirve para contar lo que realmente ocurre durante ese día. El postboda permite otra cosa: crear una pequeña aventura juntos después de que todo haya terminado.
¿Qué aporta realmente un reportaje postboda?
Para nosotros el postboda nunca ha tenido que sustituir a las fotografías del día de la boda. Son dos cosas diferentes. El reportaje de boda conserva la familia, los amigos, las emociones, las sorpresas y todo aquello que ocurrió una sola vez. El postboda ofrece tiempo y libertad.
Es también una oportunidad para volver a ponerse el vestido sin nervios, sin invitados esperando y sin estar pendiente de llegar al siguiente momento del día. Por eso las fotografías pueden tener otro ritmo y podemos trabajar en lugares y situaciones que serían imposibles durante una boda.
Cristina y Jesús son un buen ejemplo. Su boda fue una auténtica sucesión de momentos, mientras que aquí pudimos centrarnos completamente en ellos y hacer un reportaje más juguetón, urbano y despreocupado.
Fotografía postboda en Valencia
Este reportaje forma parte de una etapa de nuestra historia como fotógrafos de boda en Valencia. Lo vemos hoy y siguen funcionando precisamente las cosas que menos dependen de una moda: el movimiento, las risas y la disposición de Cristina y Jesús a hacer el gamberro delante de la cámara.
Ellos ya tenían las fotografías de su boda. Este día servía para otra cosa: ponerse otra vez el traje y el vestido, salir juntos y añadir un capítulo diferente al recuerdo que ya tenían.
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Después de la boda y de este postboda, ahora sí: gracias, Cristina y Jesús.
































