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NURIA & RAÚL — BODA ENTRE CABALLOS EN JARDÍN DE AZAHARES

16 JUNIO 2018 · SAN JORGE DE PAIPORTA · CATARROJA

El 16 de junio de 2018 se casaron Nuria y Raúl. Nos habían contratado más de un año antes, después de conocernos en Fiesta y Boda, y aquel sábado por fin llegó una celebración que unía muchas de las cosas que los definían: familia, amigos de toda la vida, animales, música y una ilusión que Nuria llevaba arrastrando desde niña.

La ceremonia religiosa tuvo lugar en la iglesia de San Jorge de Paiporta y después la celebración continuó en Jardín de Azahares, en Catarroja.

LOS PREPARATIVOS DE NURIA

Nuria se preparó en su casa, una vivienda de varias plantas con patio interior y muchos rincones distintos donde ir acompañando el maquillaje, el vestido y los momentos previos a salir hacia la iglesia.

Para el maquillaje contó con Eva Rozalén. Y para el vestido eligió un diseño de Victorio & Lucchino. Según nos contó, la decisión fue sorprendentemente sencilla: se lo probó, se miró al espejo y se emocionó. Aquello bastó para saber que era el vestido que quería llevar.

Lo acompañó con unos zapatos de Lolita Blu. En el artículo original escribíamos que el vestido le quedaba «de cine», una expresión muy de aquella época de la web, pero que resume bastante bien la impresión que nos produjo verla completamente preparada.

RAÚL, POCO AMIGO DE POSAR Y MUY CÓMODO SIENDO ÉL MISMO

Raúl nos recibió en casa de sus padres y enseguida demostró ser una persona encantadora. No estaba especialmente cómodo en el papel de modelo y soportó con bastante resignación todo lo que le fuimos pidiendo durante los preparativos.

Precisamente por eso el reportaje funcionaba mejor cuando dejaba de pensar en la cámara. El traje le sentaba realmente bien y, como escribíamos entonces, además de majo tenía buena percha. Nuria podía estar contenta también con esa elección.

UNA BODA ENTRE CABALLOS

Si había algo que los unía especialmente era su pasión por los animales. Por eso decidieron desplazarse en coche de caballos. Pero en el caso de Nuria había algo más: era una ilusión que arrastraba desde niña y que quería cumplir precisamente el día de su boda.

Raúl, además, era maestro de equitación. En el artículo bromeábamos con que quizá Nuria había terminado enamorándose de él para asegurarse aquel pequeño sueño. Viendo la complicidad entre los dos, quedaba bastante claro que había muchas más razones.

La ceremonia religiosa en San Jorge de Paiporta fue el momento en el que más se notaron los nervios. Los dos sonrieron durante todo el día, pero hasta escuchar que ya eran marido y mujer había una tensión inevitable. Después de aquello se relajaron muchísimo y volvimos a verlos en su estado natural: Raúl irradiando felicidad y Nuria absolutamente pletórica.

SEIS DAMAS DE HONOR Y AMIGAS DE TODA LA VIDA

Nuria tenía nada menos que seis damas de honor, todas vestidas en una tonalidad de violeta claro que formaba un grupo muy reconocible alrededor del blanco del vestido de la novia.

Eran amigas de la infancia, un grupo muy unido que nos hizo sonreír más de una vez durante la jornada. Después de la cena fueron además protagonistas de uno de los momentos más personales, sorprendiendo a Nuria con sus discursos.

CANTE, CORRO FLAMENCO Y FUEGOS ARTIFICIALES

En un momento de la noche Nuria y Raúl dejaron salir su cara más apasionada y se pusieron a cantar al ritmo del grupo flamenco que amenizaba el cóctel. Familiares y amigos improvisaron un corro a su alrededor y aquello terminó convirtiéndose en una actuación completamente espontánea.

Ese tipo de situaciones eran precisamente las que más nos interesaban: momentos que nadie necesita organizar para que funcionen y que, cuando aparecen, tienen una fuerza enorme tanto en fotografía como en vídeo.

La noche tuvo todavía otro momento inesperado: un castillo de fuegos artificiales en honor a los novios. Las luces sobre el paisaje de Jardín de Azahares cerraron una celebración que había sido muy intensa desde primera hora.

UNA BODA QUE CONTINUÓ EN TAILANDIA

Nos quedamos con el recuerdo de una boda muy divertida, llena de gente con ganas de participar y de dos familias que nos hicieron sentir especialmente cómodos durante todo el día.

Y después tocaba la luna de miel. Nuria y Raúl se marchaban a Tailandia con el único y miserable objetivo —como escribíamos entonces— de ponernos los dientes largos a quienes nos quedábamos trabajando en Valencia.

Años después, esta boda sigue teniendo una identidad muy clara: una pareja muy ligada a los animales, un sueño infantil cumplido con un coche de caballos, seis amigas de toda la vida, nervios que desaparecieron al salir de la iglesia, cante improvisado y fuegos artificiales en Jardín de Azahares.

LA OPINIÓN DE NURIA & RAÚL

¡Gracias, Israel, por hacernos disfrutar de esta experiencia en familia! Trato inmejorable, que tendremos siempre en el recuerdo gracias a Newborn Valencia / Video-Boda. Sobran las palabras cuando ves el resultado del trabajo 😍

Te elegimos para la boda y ahora para la sesión de embarazo, y seguro que repetiremos cuando nazca el pequeño.

Gracias, Israel. Nunca nos defraudas ❤️

Nuria & Raúl
16 de junio de 2018 · Jardín de Azahares

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