18 MAYO 2018 · IGLESIA DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS · EL PUIG
El 18 de mayo de 2018 fotografiamos la boda de Cristina y Jose María.
La ceremonia religiosa se celebró en la Iglesia de la Compañía de Jesús, en Valencia,
y después la celebración continuó en
Campo Aníbal, en El Puig.
Habían pasado unos ocho años desde que sus caminos se cruzaron por primera vez.
Se conocieron en Barcelona y, cinco años después, el destino volvió a ponerlos frente a frente.
En el momento de la boda no solo compartían su vida: también trabajaban juntos.
Aquella jornada terminó uniendo una boda muy urbana en sus primeras horas —hotel, coche,
Vespas y una iglesia histórica en pleno centro de Valencia— con una celebración completamente
abierta al exterior entre jardines, pérgolas, música en directo y más de 350 invitados.
LOS PREPARATIVOS DE CRISTINA EN THE WESTIN VALENCIA
El día comenzó en The Westin Valencia, concretamente en la
Habitación 263, Suite Real. Era un espacio especialmente cómodo para una mañana
de preparativos porque la suite tenía diferentes ambientes y permitía separar maquillaje,
peluquería, vestido y familia sin que todo ocurriera en el mismo rincón.
Durante el maquillaje y la peluquería estuvieron con Cristina su madre y su tía,
acompañándola durante todo el proceso. El encargado de peinarla fue
Jaime Lozano Perruquers, muy participativo desde el principio y que además
la acompañaría durante el resto de la jornada para realizar los retoques que fueran necesarios.
ROSA CLARÁ, MANOLO BLAHNIK Y DETALLES DE FAMILIA
Cristina eligió un vestido de Rosa Clará, fino y elegante,
y unos zapatos Manolo Blahnik. Pero algunos de los detalles con más peso
no tenían que ver con la firma ni con la moda.
A su madre le hacía especial ilusión que llevara una pulsera de su abuela.
Las monedas de las arras eran también un pequeño tesoro familiar que había ido pasando
de generación en generación. Son objetos que pueden ocupar muy poco espacio en una fotografía,
pero que concentran una cantidad enorme de historia.
Antes de salir del hotel todavía tuvimos unos minutos para ver a Cristina ya completamente preparada.
La tranquilidad con la que vivió aquellos momentos fue una de las cosas que más recuerdo de ella:
había nervios, naturalmente, pero no una sensación de prisa constante.
DEL WESTIN A LA IGLESIA ENTRE UN COCHE CLÁSICO Y VESPAS
A la salida de The Westin esperaba un coche de Estil Morgan.
Ya habíamos coincidido con ellos en otras ocasiones y recuerdo especialmente a Jaime,
el chófer, porque siempre facilitaba muchísimo el trabajo cuando necesitábamos coordinarnos
para la grabación del vídeo.
Aquel coche no viajó solo. Una comitiva de Vespas antiguas escoltó a Cristina
hasta la entrada de la Iglesia de la Compañía de Jesús. Fue uno de esos desplazamientos
que no se sienten como un simple trayecto entre dos localizaciones, sino como una parte
más de la propia boda.
LA CEREMONIA EN LA IGLESIA DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
La Iglesia de la Compañía de Jesús era entonces una de esas iglesias de Valencia
que mucha gente conocía por fuera, pero en la que no era habitual asistir a una boda
si no existía alguna vinculación con los jesuitas.
El interior tiene elementos difíciles de olvidar: un órgano de más de nueve metros
de altura y alrededor de 5.000 tubos, el lienzo de la Inmaculada Concepción
de Juan de Juanes y una campana principal fechada en 1697.
Pensar que esa misma campana había acompañado durante siglos tantos momentos distintos
y escucharla a la salida de unos recién casados era uno de esos detalles que daban
una dimensión histórica muy especial a la ceremonia.
CÓCTEL Y COMIDA AL AIRE LIBRE EN CAMPO ANÍBAL
Después de la ceremonia nos trasladamos a
Campo Aníbal.
El cóctel se celebró en el Patio de los Toneles, con distintos puestos
de aperitivos: rosquilletas finas de parmesano, bolas nevadas de Cabrales
y fartón con foie caramelizado, entre otras propuestas.
La música en directo estuvo presente desde esa primera parte de la celebración,
con piano y un percusionista cantante. Cada vez que coincidíamos con este tipo de formato
nos recordaba lo diferente que se siente un cóctel cuando la música está ocurriendo allí,
delante de los invitados, y no simplemente sonando desde unos altavoces.
La comida se sirvió en las pérgolas exteriores, rodeadas de jardines centenarios
y con el edificio histórico de Campo Aníbal como fondo. El menú quedó apuntado
con bastante precisión en el artículo original: canelones de atún en tartar
con muselina de soja, aguacate y tomate, acompañados de sorbete de melón;
después, solomillo de carne; y como postre,
torrijas caseras de canela con helado de leche merengada y crema de moka.
UN VALS ENTRE MÁS DE 350 INVITADOS Y FIESTA AL AIRE LIBRE
El primer baile se hizo allí mismo, en otra pérgola acondicionada como discoteca al aire libre.
Cristina y Jose María bailaron un vals rodeados por una boda de más de
350 personas. El espacio se quedó prácticamente abrazado por los invitados:
todo el mundo quería estar cerca y ver ese momento.
Después Cristina bailó con su padre un pasodoble y la celebración continuó
al aire libre hasta medianoche, con una banda tocando en directo y muchísima gente
participando de la fiesta.
REENCONTRARSE CON PAREJAS AÑOS DESPUÉS
En aquella boda ocurrió además algo que siempre me ha resultado curioso en este trabajo:
nos reencontramos con parejas a las que habíamos fotografiado años antes.
Es extraño sentir que conoces a alguien desde hace muchísimo tiempo cuando, en realidad,
gran parte de lo que sabes de esa persona procede de un único día visto detrás de una cámara.
Pero una boda concentra tantas emociones, familia y recuerdos que se crean vínculos muy rápidos.
Cuando años después alguien se acerca, te reconoce, te saluda con alegría y recuerda todavía
sus fotografías o su vídeo, la sensación es muy especial.
Por eso también guardamos con cariño la boda de Cristina y Jose María:
por su historia, por sus familias y porque nos permitió volver a encontrarnos con personas
que ya formaban parte de nuestro archivo de bodas muchos años antes.
¡Totalmente recomendable! ¡No podemos estar más contentos con el resultado!
Son unos grandísimos profesionales, en especial Israel; te facilitan todo
y tanto el álbum de fotos como el vídeo son espectaculares.
¡Mil gracias por todo!
Cristina & Jose María
18 de mayo de 2018 · Campo Aníbal
Nosotros y terceros seleccionados utilizamos cookies o tecnologías similares con fines técnicos y, con su consentimiento, para otras finalidades según se especifica en la política de cookies.
Lee nuestra Política de Privacidad.