Olga & Julio: boda fallera en Masía Aldamar
13 de noviembre de 2021 · Monteolivete y Chiva
La boda de Olga y Julio tuvo algo que la hizo reconocible desde el primer momento:
los dos eran presidentes de falla y a su alrededor había un séquito de falleros
con ganas de acompañarlos y, sobre todo, de pasarlo bien.
No era un detalle decorativo ni una etiqueta puesta para el reportaje;
formaba parte de su gente y de la manera en la que vivieron el día.
La ceremonia religiosa se celebró en Nuestra Señora de Monteolivete
y después la celebración continuó en
Masía Aldamar.
Entre medias hubo familia, música en directo, recuerdos muy personales,
un cartel que terminó provocando besos por todas partes y una fiesta con bastante carácter.
1. Los preparativos de Olga & Julio
Un vestido diseñado por una amiga
Los preparativos estuvieron acompañados por familia y amigos cercanos.
Julio se vistió rodeado de los suyos y Olga tenía además un detalle
que hacía especialmente personal ese momento:
su vestido había sido diseñado por su amiga Lydia Garro Costura.
Desde el principio las dos tenían bastante claro lo que buscaban.
El vestido partía de un corte sencillo, tejido tipo crepé,
escote en pico, una cola con mucha presencia
y tul plumeti que ganaba protagonismo especialmente en las mangas.
Más allá del diseño, lo importante era quién lo había hecho:
una amiga de la novia formando parte de una de las decisiones más personales de la boda.
Cuando vimos a Olga vestida entendimos perfectamente por qué aquel diseño tenía tanto valor para ella.
El velo, los pequeños botones de encaje de la espalda y el trabajo de Lydia terminaban de darle forma.
En el artículo antiguo incluso bromeábamos con que aquellos botoncitos
seguramente le darían algo de trabajo a Julio al final del día.
La frase sigue teniendo demasiada personalidad como para borrarla ahora.
2. La ceremonia en Nuestra Señora de Monteolivete
Violín, violonchelo y emociones a flor de piel
La ceremonia religiosa se celebró en la iglesia de Nuestra Señora de Monteolivete.
La decoración floral estuvo a cargo de Flores Vendrell
y la música de la entrada la interpretó Art i Arcs,
con violín y violonchelo.
Aquella entrada quedó además vinculada a nuestro contenido sobre
entradas de novios en ceremonias religiosas,
donde aparecen Olga y Julio y se conserva ese momento completo.
La música no estaba allí para rellenar silencio:
acompañó una de las partes del día que más emoción concentró.
Entrada ceremonia religiosa boda Monteolivete
Olga llegó en un clásico negro de Antequera Classic,
emocionada y sonriente.
Julio había entrado acompañado por la madrina,
mientras esperaba uno de esos instantes en los que ya no hay mucho que hacer salvo mirar.
Cuando Olga apareció del brazo de su padre,
los aplausos rompieron la tensión de la espera.
Él era una de las personas más especiales para ella
y esa entrada terminó siendo uno de los recuerdos centrales de la ceremonia.
Durante la ceremonia Olga llevaba los sentimientos completamente a flor de piel.
El intercambio de votos terminó de romper cualquier intento por contener la emoción.
No hacía falta construir nada alrededor:
la mirada de los dos explicaba bastante bien por qué todos estaban allí.
3. De Monteolivete a Masía Aldamar
Cóctel, fotografías y una masía llena de historia
video de boda en Aldamar
Después de la ceremonia la celebración continuó en
Masía Aldamar,
en Chiva.
El artículo antiguo ya destacaba su carácter rústico,
los patios, la cerámica, los jardines y esa mezcla de arquitectura valenciana
que convierte el espacio en algo muy reconocible cuando vuelves a ver las fotografías.
Era además un lugar que conocíamos bien.
Años antes habíamos contado allí la boda de
Lucas & Vero,
otra historia completamente distinta dentro de la misma masía.
Eso es precisamente lo interesante de trabajar varias veces en un espacio:
el escenario puede repetirse; la boda, nunca.
Los invitados fueron ocupando los patios y jardines mientras nosotros seguíamos construyendo
el reportaje entre arquitectura, vegetación y momentos que ocurrían sin necesidad de pedirlos.
Masía Aldamar daba el fondo, pero la historia la estaban poniendo Olga, Julio y su gente.
Durante la comida hubo regalos para familiares,
entradas al salón y muchas escenas que decían bastante del ambiente que había.
Una de las más divertidas nació alrededor de un cartel de AudioProbe
con una frase difícil de discutir:
«No hay bodas sin beso».
Los amigos se tomaron el mensaje bastante en serio.
Hubo besos, risas y Olga y Julio encantados viendo cómo aquello se convertía
en otro pequeño capítulo del vídeo.
Es uno de esos detalles aparentemente simples
que años después explican mejor una boda que cualquier decoración perfecta.
¿Quieres saber si tenemos disponible la fecha de tu boda?
Cuéntanos dónde celebráis y cuándo. Revisamos la fecha y te enseñamos ejemplos reales del espacio si ya hemos trabajado allí.
4. Luces, humo y diversión
La fiesta de Olga & Julio
La fiesta fue el cierre lógico para una boda que había empezado rodeada de falleros
y no tenía ninguna intención de terminar con todo el mundo sentado.
Olga y Julio se mezclaron con los invitados entre música, baile, luces y humo,
mientras el servicio de Grupo El Alto seguía acompañando la celebración.
Volvió también la idea del beso grupal:
una imagen absurda, divertida y muy de aquella boda.
Junto a la emoción de Olga por vestir un diseño hecho por su amiga,
son dos recuerdos que cuentan los extremos del día:
lo íntimo y lo colectivo, lo sentimental y el puro cachondeo.
Durante la fiesta instalamos nuestro
photocall con revelado.
Los invitados fueron pasando por él y las fotografías terminaron formando
un pequeño libro de recuerdos de quienes habían compartido el día con Olga y Julio.
Al lado, el candy bar hacía bastante difícil mantener cualquier intención de moderación.
El tráiler de Olga y Julio también terminó formando parte de nuestra selección de
vídeos de boda de 2021.
Pero, viendo hoy el reportaje completo, lo que más permanece no es un efecto ni una puesta en escena:
son ellos, su familia, sus amigos, el sentimiento fallero y la sensación de que todo el mundo
había llegado a Aldamar dispuesto a participar.
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