Fotógrafo de Boda en Molí del Canysset: Ainhoa & Roberto
Ainhoa & Roberto, dos rockeros que se dijeron sí quiero en Gandía
El sábado 6 de mayo de 2017 llegó la boda de Ainhoa y Roberto. Dos rockeros enamorados que reunieron a sus familiares y amigos en Gandía para celebrar un día que, visto con perspectiva, tenía bastante de ellos desde el principio hasta el final.
Para la ceremonia eligieron la iglesia de las Escuelas Pías de Gandía. Y había además un vínculo personal con quien iba a casarlos: la ceremonia la ofició el padre Javier, un sacerdote al que conocían desde pequeños.
Son detalles que quizá parecen pequeños cuando estás organizando una boda, pero que cambian completamente la manera de vivir una ceremonia. No es lo mismo tener delante a alguien que simplemente cumple con su función que compartir ese momento con una persona que forma parte de tu propia historia.
Rosa Clará, tacones rojos y una novia con bastante personalidad
Ainhoa estaba realmente guapa. Llevaba un vestido de Rosa Clará y unos tacones rojos que ya decían bastante antes incluso de empezar a conocerla.
Porque Ainhoa no era precisamente una novia de quedarse quieta esperando a que las cosas sucedieran. Era divertida, espontánea y tenía ese punto de alocada que hace que durante una boda nunca tengas demasiado claro cuál va a ser la siguiente fotografía.
Y eso, para nosotros, siempre es una ventaja. Cuando una pareja se permite disfrutar de verdad y deja de pensar continuamente en cómo está saliendo en las fotografías, el reportaje empieza a parecerse mucho más a ellos y bastante menos a una sesión preparada.
De las Escuelas Pías a Molí del Canysset
Después de la ceremonia en Gandía, la celebración continuó en Molí del Canysset .
Es un espacio con un carácter muy reconocible: verde, rústico y con ese aspecto de antiguo molino que le da una personalidad bastante diferente a un salón convencional. Además de los espacios destinados a las celebraciones, dispone también de alojamiento, algo que ya destacábamos cuando escribimos sobre esta boda en 2017.
Los aperitivos no los probamos; la merluza y el solomillo, sí
Durante el cóctel fueron apareciendo todo tipo de aperitivos, cada uno con una presentación más elaborada que el anterior. Eran propuestas bastante sofisticadas y visualmente estaban muy cuidadas.
Nosotros no conseguimos probarlos. Esa es también una parte bastante real de trabajar en una boda: mientras los invitados están descubriendo el cóctel, nosotros estamos pendientes de ellos, de las reacciones, de los grupos y de todo lo que está sucediendo alrededor.
Lo que sí probamos fue el menú de la cena. Tanto la merluza como el solomillo estaban riquísimos. Ya entonces escribí que no creía que nadie hubiera podido quedarse con hambre, y sigo pensando que era una manera bastante precisa de resumirlo.
Los amigos convirtieron la boda en un juego
Entre la celebración fueron apareciendo también las sorpresas preparadas por los amigos de Ainhoa y Roberto.
Y no se limitaron simplemente a entregarles un regalo. Prepararon juegos en los que había que adivinar cosas, encontrar pistas y descubrir dónde estaba la siguiente. La pareja tenía que ir avanzando poco a poco mientras todos los demás participaban, miraban y esperaban el resultado.
Ese tipo de sorpresa funciona especialmente bien porque no crea únicamente un momento para los novios. Hace que toda la gente que está alrededor termine pendiente de lo mismo y genere un montón de pequeñas reacciones: quien ayuda, quien se ríe porque conoce la respuesta, quien intenta despistar y quien está esperando a ver por dónde continúa el juego.
Un baile nupcial que tenía que ser rock
Conociendo a Ainhoa y Roberto, un baile nupcial convencional probablemente habría resultado bastante menos creíble.
Eligieron el rock y terminaron bailando acompañados por sus amigos. Aquello tenía algo de baile, algo de performance y bastante de escena sacada de una película.
Era mucho más fácil reconocerlos allí que imaginarlos intentando cumplir con un primer baile simplemente porque «es lo que toca» en una boda. Y ese es siempre el mejor criterio: que las decisiones se parezcan a la pareja.
Photocall, videoconfesionario y una fiesta en la que los amigos lo dieron todo
La fiesta continuó con el photocall con revelado y el videoconfesionario.
Y aquí los amigos de Ainhoa y Roberto tampoco necesitaron demasiadas instrucciones. Lo dieron todo.
El videoconfesionario terminó siendo especialmente importante para ellos. Porque durante la boda provoca risas, pero su verdadero valor aparece después: cuando te sientas en casa y vuelves a escuchar a tus amigos y familiares diciendo exactamente lo que se les ocurrió aquel día.
Ainhoa y Roberto lo explicaron mucho mejor que nosotros en la opinión que dejaron después: no eran únicamente las risas del momento, sino las que volvían a aparecer cada vez que lo veían en casa.
La opinión de Ainhoa & Roberto
Israel y sus compañeros son unos grandes profesionales. La verdad es que disfrutamos mucho en la boda y ellos estuvieron atentos a todos los detalles. Tienen ideas muy originales como por ejemplo el photocall y el videoconfesionario. Este último aún más original y fue un éxito rotundo, y ya no son solo las risas allí, son también las risas que te echas cuando lo ves en casa.
El tiempo de entrega del trabajo es muy rápido, puedes disfrutar de todo el material en un plazo de unas dos semanas aproximadamente. Con respecto a la flexibilidad, no tuvieron ningún problema en venirse a Gandía y amoldarse a todo lo que les pedimos.
En resumen, si nos volviésemos a casar, no dudaríamos en volver a elegirlos a ellos como fotógrafos y videógrafos. Los invitados y, por supuesto, nosotros, los novios, quedamos encantados. Muchas gracias por todo, chicos.
¡Ah! Respecto a la calidad/precio, vale mucho la pena, informaros, no vais a quedar decepcionados. Solo os digo que una amiga mía los vio en mi boda y los ha contratado para la suya. Gracias de nuevo y nos vemos pronto.
Ainhoa & Roberto
6 de mayo de 2017 · Molí del Canysset
Aquella noche solo quedaba desearles lo mejor en la nueva etapa que empezaban juntos. Y conservar una boda que hablaba bastante bien de ellos: rock, amigos, risas y pocas ganas de hacer las cosas simplemente porque tocaba hacerlas.
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