Fotógrafo oficial de la boda de Maria Luisa & Victor
María Luisa y Víctor celebraron su boda entre Valencia y Villa Delia, en uno de esos días en los que la ciudad también parecía formar parte de la historia: mascletà, Cabalgata del Ninot, calles llenas de gente y, en medio de todo aquello, una familia y unos amigos dispuestos a celebrar.
Una boda en Valencia en pleno ambiente fallero
Empezamos bastante temprano en Espai Ripalda, el lugar elegido por María Luisa para el peinado y el maquillaje. Estábamos en pleno centro de Valencia y la ciudad ya tenía ese ritmo tan particular de los primeros días de Fallas. Mientras ella comenzaba los preparativos, fuera todo iba cogiendo velocidad.
Era el primer fin de semana de mascletà y coincidía además con la Cabalgata del Ninot. Moverse por Valencia aquel día fue casi otra parte del reportaje de boda: calles cortadas, tráfico, gente por todas partes y encontrar aparcamiento convertido en una pequeña aventura.
Víctor estaba mientras tanto en el Meliá Plaza con sus amigos y su familia, disfrutando de la mascletà como buen valenciano y tomándose algún Cola Cao para entrar en calor. Son precisamente esos pequeños detalles los que, muchos años después, terminan diciendo mucho más de una boda que cualquier pose preparada.
Su prima, que vivía en Navarra, fue la encargada de ayudarle a vestirse. Entre familia, conversaciones y los nervios normales antes de una ceremonia, fue tomando forma una mañana que tenía bastante más de vida real que de protocolo.
María Luisa terminó de prepararse en la casa familiar de sus padres, en Quart de Poblet. Quiso tener cerca a sus amigas para que la acompañaran y la ayudaran a vestirse. Entre risas, conversaciones y ese punto de nervios inevitable antes de salir hacia la ceremonia, fueron apareciendo algunos de los momentos más personales de la mañana.
La ceremonia en la Basílica de la Virgen de los Desamparados
La ceremonia se celebró en la Basílica de la Virgen de los Desamparados, uno de los lugares más reconocibles del centro histórico de Valencia y especialmente significativo para muchas familias valencianas. Allí esperaban familiares y amigos para acompañar a María Luisa y Víctor en el momento central del día.
Cuando terminó la ceremonia ya había caído la noche. La Cabalgata del Ninot estaba finalizando, pero Valencia seguía con buena parte del centro condicionado por los cortes de tráfico. Tocaba salir de allí y poner rumbo a Villa Delia para continuar la boda.
La celebración de la boda en Villa Delia
Villa Delia fue el lugar elegido para continuar la celebración. Una masía en plena huerta valenciana, rodeada de naranjos y con una personalidad bastante diferente a la de un salón de bodas convencional. Después del movimiento del centro de Valencia, llegar allí significaba entrar en otro ritmo.
María Luisa y Víctor organizaron el cóctel de bienvenida al aire libre y reservaron el salón acristalado para el banquete. Era ya el momento de dejar atrás horarios y desplazamientos, reunirse con todos los invitados y disfrutar de una celebración que fue tomando forma alrededor de la familia y los amigos.
Las personas son las que terminan contando una boda
De aquel día recuerdo especialmente el trato de Víctor, María Luisa y de las personas que estuvieron más cerca de ellos, entre ellas la hermana de Víctor y una de las amigas de María Luisa. Me hicieron sentir integrado en la celebración y eso permitió que el reportaje fuera ocurriendo alrededor de lo que realmente estaba pasando, sin necesidad de convertir la boda en una sesión de fotos.
Han pasado bastantes años desde la boda de María Luisa y Víctor, pero precisamente ahí está el valor de volver a estas fotografías. Cambian las modas, cambian los vestidos, cambia incluso la forma de celebrar una boda, pero las personas que estaban allí, sus gestos y lo que vivieron aquel día siguen dentro de las imágenes.















































