reportaje de boda concha y alberto
Una boda sin necesidad de forzar los momentos
Desde el principio quedó bastante claro que Alberto no tenía demasiado interés en pasar el día posando delante de una cámara. Y eso, lejos de ser un problema, terminó marcando perfectamente la forma de contar su boda con Concha.
Nuestro trabajo durante buena parte del día fue observar, movernos entre los invitados y buscar fotografías naturales de la pareja y de las personas que los acompañaban, intentando intervenir lo mínimo posible. En los aperitivos, durante la comida y en esos momentos en los que nadie está pendiente de una cámara es donde muchas veces aparecen las imágenes que mejor explican cómo fue realmente una boda.
La ceremonia en San Pedro de Massanassa
Concha y Alberto celebraron la ceremonia en la iglesia de San Pedro de Massanassa, una iglesia barroca del siglo XVIII ligada desde hace siglos a la historia de esta localidad próxima a la Albufera.
Después de la ceremonia tocaba cambiar completamente de escenario y poner rumbo a Villa Delia, donde esperaba el cóctel, la comida y, sobre todo, una segunda parte del día en la que Alberto iba a demostrar que aquello de pasar desapercibido tenía un límite.
Celebración de boda en Villa Delia
El tiempo acompañó y permitió celebrar el cóctel de bienvenida en los jardines de Villa Delia. La sobremesa se fue alargando y después los invitados pasaron al salón acristalado, con toda la luz natural que caracteriza ese espacio.
Este tipo de bodas son precisamente las que mejor explican por qué preferimos observar antes que dirigir. Durante buena parte del día Alberto no quería saber demasiado de poses; lo que buscaba era vivir su boda. Y eso era exactamente lo que había que fotografiar.
Y entonces Alberto se desmelenó
El baile empezó de una manera bastante más formal, con un vals de Strauss. Concha y Alberto lo resolvieron perfectamente y durante unos minutos todo parecía seguir un guion bastante clásico.
Duró poco. Después del baile apareció ese Alberto que había estado contenido durante buena parte del día: karaoke, actuaciones improvisadas y hasta alguna acrobacia que hizo pensar que el reportaje podía terminar con una visita a urgencias.
Esa transformación terminó siendo una de las mejores partes de la boda. Porque una fotografía natural no consiste simplemente en pedir a alguien que no mire a cámara; consiste en dejarle espacio suficiente para que termine olvidándose de que estamos allí.
Tráiler de la boda de Concha y Alberto
El vídeo de boda permite recuperar precisamente todo aquello que una fotografía solo puede insinuar: las voces, la música, las bromas, el movimiento y ese momento en el que una celebración tranquila acaba convirtiéndose en una fiesta completamente diferente.
Concha y Alberto, exactamente como fueron aquel día.
La opinión de Concha
¡No puedo parar de ver el maldito tráiler! Me quita el sueño y me hace sentir nostálgica. Les odio, ¡sería mejor haber contratado a unos peores! Es broma: la mejor elección que hemos podido hacer.
Solo tenemos palabras de agradecimiento. Destacar su predisposición a todo, dedicación y cercanía con nosotros. Nos hizo sentir cómodos desde el primer minuto, siempre dispuesto a escuchar nuestras ideas.
En el día más importante de nuestras vidas ha sido una pieza clave. Ha conseguido captar esos detalles y momentos que te pierdes en un día tan especial. Gracias a su trabajo los hemos podido revivir y disfrutar.
Concha & Alberto
12 de marzo de 2016 · Villa Delia













