JOÁN & ALEX — BODA EN CA PAREJA
17 NOVIEMBRE 2018 · AMOR INCONDICIONAL ENTRE LLUVIA, FAMILIA Y AMIGOS
La boda de Joán y Alex fue una ceremonia civil celebrada en Ca Pareja, donde realizamos tanto el reportaje de fotografía como el vídeo de la boda.
Joán contactó con nosotros a través de un portal nacional de bodas para pedir presupuesto de fotografía y vídeo. La casualidad quiso que, sin saberlo al principio, fuera compañero de trabajo de mi mujer, Bárbara. Durante años ella me había hablado de él: cariñoso, de imagen refinada y delicada, pero también tremendamente divertido. Después de conocerlo en persona pude confirmar perfectamente aquella descripción. Todavía recuerdo cuando fueron a Viveros a un concierto de Alaska y Bárbara me contaba cómo se desmelenaba.
La música formaba parte de esa personalidad. Joán disfrutaba especialmente de Mónica Naranjo, aunque durante la propia boda habría también un momento para Camela en el que, como contaré después, terminó dándolo absolutamente todo.
Alex me recordaba a mí mismo muchos años atrás. Durante más de una década me dediqué al mundo del 3D —Softimage, Alias y después Maya— y él trabajaba precisamente haciendo 3D para una empresa dedicada a producir películas de animación. Era más reservado e introvertido que Joán, de esos perfiles acostumbrados a pasar horas detrás de una pantalla, concentrados, pensando y construyendo cosas que después otros ven.
Y quizá por eso resultaba tan evidente cómo se complementaban. Siendo diferentes, se apoyaban y funcionaban al mismo ritmo. No lo digo porque los dos fueran vestidos por el mismo sastre, con trajes de Forasters; lo digo por lo que se veía cuando dejabas de mirar la ropa y observabas sus gestos. Se transmitían muchísimo cariño. Joán estaba pendiente de Alex, de cómo se encontraba y de cómo estaba viviendo cada momento.
Las dos familias pasaron las horas previas a la ceremonia en Casa Bellver, en Xàtiva, una casa rural en pleno casco antiguo, con varias plantas, habitaciones y una decoración con muchísimo encanto. Allí comenzó realmente el reportaje. Alex se preparó junto a su madre y Joán lo hizo acompañado por su madre y su hermana.
Alex no era precisamente alguien que disfrutara especialmente estando delante de una cámara y llevaba la sesión con ese humor suyo, como si superar las fotografías fuera casi una pequeña operación sin anestesia. Yo lo miraba pensando en la presión que debía de estar sintiendo, pero precisamente por eso nuestro trabajo consistía en dejarlo respirar y conseguir que pudiera seguir siendo él.
Aquel 2018 tuvo muchos sábados pasados por agua y el 17 de noviembre no fue una excepción. Entre nubes, lluvia fina y algún chispeo llegamos a Ca Pareja y la ceremonia tuvo que trasladarse al interior.
La finca habilitó la entrada de la casa señorial para celebrar allí el enlace. Como era una boda íntima, todos los invitados pudieron entrar y nosotros fuimos buscando cada hueco posible para fotografiar y grabar sin romper el momento. En días así trabajas con la sensación de que cada gesto sucede una sola vez y de que no puedes dejar escapar ninguno.
La ceremonia civil fue especialmente emotiva. Joán y Alex eran dos novios muy queridos, jóvenes e ilusionados, y sus amigos y hermanos se implicaron muchísimo. Unos amigos de la pareja dirigieron la ceremonia y hubo numerosas lecturas preparadas expresamente para ellos.
Los votos también fueron diferentes. Los oficiantes los iban pronunciando mientras Joán y Alex, mirándose a los ojos, asentían con cariño y con lágrimas contenidas. No necesitaban grandes gestos para explicar lo que estaba ocurriendo: bastaba observar cómo se miraban.
Ca Pareja está situada en plena naturaleza y aquel día la lluvia hizo que todo pareciera todavía más verde. Recuerdo especialmente el olor del césped mojado mezclándose con el pino de los alrededores y esa sensación de frescura que tenía la finca después de haber estado lloviendo.
El espacio se organiza en varias alturas: abajo queda el aparcamiento; en otro nivel, la antigua casa señorial con su entrada; y en la zona superior se encuentran el cóctel y el salón acristalado, abierto visualmente hacia el jardín. Aquella distribución, que inicialmente nos obligó a reorganizarnos por el tiempo, acabó ofreciendo escenarios muy diferentes dentro de una misma boda.
Puedes conocer mejor el espacio y ver otras bodas reales en nuestra página de Ca Pareja.
Una vez terminada la ceremonia, la boda dejó atrás la tensión de la lluvia y entró directamente en esa otra parte en la que amigos y familia empezaron a tomar el protagonismo.
La restauración de Grupo Alameda fue uno de los recuerdos que me quedaron de aquella celebración. Durante el cóctel hubo una variedad enorme: desde buffet de sushi hasta pulpo preparado a la brasa en el momento.
Aunque era una boda pequeña, la comida fue todo menos tranquila. Los amigos prepararon infinidad de regalos y sorpresas; creo que los únicos que casi no nos levantamos para festejar el nuevo matrimonio fuimos nosotros, porque estábamos trabajando. Los padres de ambos tampoco dejaron de reír y acompañarlos en cada acción.
Joán fue creciendo durante la celebración como los buenos vinos: a medida que el matrimonio iba cogiendo consistencia, más se le veía disfrutar. Y entonces llegó Camela. Ahí ya no hubo contención posible. Rieron, lloraron, cantaron y bailaron, sentados o de pie; la diversión no paró durante toda aquella parte del día.
Joán y Alex decidieron no hacer un baile nupcial tradicional. Terminada la comida pasamos directamente al confesionario y después a la fiesta, donde sus amigos siguieron aportando la misma frescura y alegría que habían tenido desde la ceremonia.
Y aquello encajaba perfectamente con ellos: no necesitaban cumplir un protocolo únicamente porque «tocara». La boda iba avanzando según su propia personalidad, con una celebración íntima en número de invitados pero enorme en participación.
La boda de Joán y Alex fue preciosa y estuvo pasada por agua, pero la lluvia nunca terminó definiéndola. Lo que recuerdo es una pareja muy unida, dos familias implicadas y un grupo reducido de invitados que valía por dos: amigos que leyeron, prepararon regalos, rieron, lloraron y estuvieron presentes de verdad durante todo el día.
Solo quedaba desearles una vida en común llena de alegrías. Y aquella boda todavía tendría una pequeña consecuencia dentro de nuestro propio archivo: Rebeca y Eduardo nos vieron trabajar allí y, cuando llegó el momento de preparar su propia boda, decidieron contactar con nosotros. Puedes ver también su boda en Masía El Ferrajón.
LA OPINIÓN DE JOÁN & ALEX
Nos casamos el pasado 17.11.2018 y confiamos nuestro reportaje de boda a Video Boda. El resultado tanto del álbum como del vídeo ha sido perfecto. Israel y su equipo trabajan de forma profesional, adaptándose a tus gustos y necesidades. Además son muy puntuales en la entrega del trabajo final. Si necesitas un fotógrafo o videógrafo, ¡no lo dudes!
