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Rebeca & Edu: boda en Masía El Ferrajón
4 de diciembre de 2021 · Chiva, Valencia

Nuestra historia con Rebeca y Eduardo empezó antes de que llegara su propia boda. Nos vieron trabajar en el enlace de Joán & Alex en Ca Pareja y, cuando decidieron organizar la suya, se acordaron de nosotros. Después de más de una década juntos, querían guardar un día que había tardado bastante más de lo previsto en llegar.

Su relación había comenzado más de trece años antes. Entre los recuerdos que nos contaron había uno especialmente sencillo y bonito: una noche, en el chalet de Eduardo, él estaba triste en una terraza y Rebeca llegó por detrás para abrazarlo. Con el tiempo aquella amistad se convirtió en pareja, en convivencia y en una familia en la que Natalia, su hija, tenía un papel absolutamente central.

Rebeca trabajaba en gestión financiera y Eduardo gestionaba con otros dos socios una marca propia de ropa deportiva. Pero si había un detalle que resumía bien cómo vivían su historia era la canción que habían encargado para contarla: una letra creada a partir de sus propios recuerdos y que terminaría teniendo un papel protagonista en uno de los momentos más personales de la boda.

Antes de llegar al 4 de diciembre hubo cambios de fecha y mucha paciencia. Su propia recomendación lo resumió después con una frase perfecta: «A la tercera va la vencida».

1. Preparativos después de tanta espera
Por fin llegó el 4 de diciembre

La boda había sufrido varios cambios de fecha por las restricciones de la pandemia, así que aquellos preparativos tenían una carga especial. Rebeca y Eduardo habían pasado la noche anterior en la propia masía, pero en zonas diferentes: ella en la casa superior, de ambiente más campestre y vintage, y él en las suites de la parte baja, mucho más modernas.

La mañana de Rebeca fue especialmente familiar. En la sesión de maquillaje y peluquería estuvieron sus hermanas, su sobrino, Natalia y su abuela. Su hermana había estado a su lado desde pequeña y ese vínculo se notaba en cada momento. También estaban sus amigas: una de ellas oficiaría después la ceremonia y otra regalaría a la pareja uno de los discursos más entrañables del día.

Rebeca eligió un vestido de Vértice Gala. El ramo y otros detalles fueron obra de Le dije que sí. Eduardo, por su parte, vivió los preparativos con ese punto divertido que le acompañó durante toda la boda.

Después de tanto tiempo hablando con ellos, de tantos mensajes y de tantas fechas movidas, verlos por fin preparados para salir hacia la ceremonia tenía algo de alivio colectivo. No era simplemente otra boda que empezaba: era una celebración que llevaba demasiado tiempo esperando su turno.

2. Una ceremonia al aire libre en pleno diciembre
Amigas, recuerdos y un día radiante en El Ferrajón

El 4 de diciembre salió un día sorprendentemente luminoso y agradable. El sol de media mañana permitió que los invitados disfrutaran de una ceremonia al aire libre en Masía El Ferrajón, en Chiva, rodeados por los jardines y el paisaje de la finca.

No tenemos una ficha Level 2 específica de El Ferrajón dentro del clúster actual, así que la conexión natural del artículo es con nuestra guía general de masías y fincas para bodas en Valencia, sin inventar una página del espacio que no existe.

La ceremonia la condujeron dos amigas de Rebeca de la infancia. Y eso se notó desde el principio: no estaban leyendo una historia ajena, estaban recordando una vida que también habían compartido. Hablaron de viajes, fotografías, anécdotas y de esa capacidad de Rebeca para reunir a la gente y convertir cada plan en un recuerdo.

Había además una broma inevitable con su faceta profesional: como buena auditora, parecía que cualquier viaje, idea o plan terminaba pasando por un Excel. Ese tipo de detalles pequeños son los que hacen que una ceremonia deje de ser genérica y empiece a parecerse de verdad a quienes se están casando.

Después de años juntos, una hija en común y una boda que se había hecho esperar, la ceremonia no necesitaba grandes artificios. Lo importante estaba en escuchar a la gente que los conocía, ver sus reacciones y dejar que toda aquella historia llegara por fin al momento para el que se había reunido todo el mundo.

3. Cóctel, fotografías y una boda de reencuentros
Después del arroz, un momento para ellos dos

Al terminar la ceremonia y después del arroz nos quedamos unos minutos con Rebeca y Eduardo para hacer las fotografías de pareja dentro de la propia finca. No necesitaban una sesión interminable: tenían demasiada gente esperando para abrazarlos, celebrar y recuperar todo el tiempo que los aplazamientos habían ido dejando por el camino.

En las mesas esperaba uno de los detalles más personales del día: Rebeca y Eduardo habían preparado fotografías y escrito una dedicatoria para cada invitado. La entrada a la comida llegó después con humo, música, abrazos y una energía que tenía mucho que ver con todo lo vivido en los años anteriores.

Para nosotros también fue una boda de reencuentros. Entre los invitados había otras parejas a las que ya habíamos acompañado en sus bodas, algo que hacía que el día se sintiera todavía más familiar después de las largas conversaciones que habíamos mantenido con Rebeca y Eduardo durante todo el proceso.

Durante la comida hubo regalos para las hermanas, detalles de los amigos de Rebeca y de la gente del pueblo de Eduardo. Pero uno de los recuerdos que más nos gusta sigue siendo el momento de la tarta, compartido con Natalia. Después de tantos años de historia juntos, verla allí con sus padres explicaba mejor que cualquier frase lo que significaba realmente aquella boda para ellos.


4. Un baile diferente: la canción de su historia
Eduardo terminó cantándola a capela

La canción que habían encargado para contar su relación volvió a aparecer en el baile. Eduardo, ni corto ni perezoso, terminó cantándola a capela. No era una canción escogida porque sonara bien en una boda: la letra hablaba de ellos, de cómo se habían conocido y de la historia que acababan de celebrar.

Después la fiesta continuó dentro del granero de El Ferrajón, con un DJ muy cercano al grupo de amigos y con esa sensación de celebración pendiente que había acompañado todo el día.

Nosotros instalamos también el photocall con revelado, donde los invitados fueron dejando fotografías para el libro de recuerdo. Al lado esperaba el candy bar y, cuando cayó la noche, el frío empezó a recordar que seguíamos estando a 4 de diciembre y en plena sierra.

La opinión de Rebeca & Edu

A la tercera va la vencida... y así fue: el 4 de diciembre de 2021 conseguimos celebrar una boda inolvidable. Gracias, Isra, por haber conseguido captar todo lo que significó ese día para nosotros. Y, sobre todo, gracias por tu cercanía, amabilidad, serenidad y rapidez (¡no han pasado ni 3 meses y ya tenemos todo el material en nuestras manos!). Eres un crack, profesional 100% recomendable!

Rebeca & Edu
Masía El Ferrajón · diciembre de 2021

Una boda que tardó en llegar y mereció la espera

Rebeca y Eduardo nos conocieron viendo cómo trabajábamos en la boda de Joán & Alex en Ca Pareja y, años después, nos regalaron una de esas celebraciones que terminan cerrando círculos: amigos de toda la vida, familia, Natalia, una canción escrita para ellos y el alivio de poder decir por fin que la boda había sucedido.

Puedes ver su galería completa o seguir recorriendo nuestros reportajes de bodas reales.

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