BODA EN EL PARADOR DE JAVEA ~ LAURA & RAUL
Una boda frente al Mediterráneo
Laura y Raúl se casaron el viernes 2 de septiembre de 2016 en el Parador de Jávea, apenas unos días antes de los graves incendios que afectaron a la zona. Viendo después las imágenes de aquellos días, todavía resulta más especial recordar cómo encontramos Jávea aquella tarde, con el Mediterráneo delante y una boda a punto de empezar.
Comenzamos el reportaje fotografiando a Laura en una de las habitaciones del propio Parador. Teníamos delante un enorme ventanal con vistas al mar y una luz magnífica que entraba desde el Mediterráneo. Para un reportaje fotográfico de boda, disponer de una habitación así durante los preparativos es un pequeño lujo: buena luz, espacio y unos tonos de pared que acompañaban perfectamente a la novia.
Laura es además la hermana gemela de Bea, cuya boda habíamos realizado apenas dos meses antes, el 2 de julio de 2016. Volver a encontrarnos con parte de la familia tan poco tiempo después hizo que desde el principio todo resultara mucho más cercano.
Laura estaba guapísima y aquella habitación, con los grandes ventanales dejando entrar el sol del Mediterráneo, parecía hecha para ese momento. Pudimos fotografiar con tranquilidad el maquillaje y los preparativos junto a su familia, sin necesidad de convertirlos en una sesión de poses.
Ceremonia en los jardines del Parador de Jávea
La ceremonia comenzó a las 19:30 en los propios jardines del Parador. Era septiembre y ya se empezaba a notar cómo los días iban acortándose, así que la luz fue cambiando poco a poco mientras llegaban los invitados.
Raúl llegó primero y esperó a Laura mirando prácticamente a contraluz. Siempre he pensado que, con aquella posición del sol, probablemente no consiguió verla bien hasta que la tuvo casi delante.
Fue una ceremonia especialmente emotiva, con numerosos discursos de familiares y amigos de ambos. Más allá de la decoración o del lugar, son precisamente esas palabras y las reacciones de la gente las que terminan dando sentido al vídeo de una boda: voces, miradas y pequeños gestos que años después vuelven a colocar a la pareja exactamente allí.
Laura y Raúl habían trabajado también los pequeños detalles de la ceremonia. Las sillas, por ejemplo, estaban decoradas con estrellas de mar sujetas con cuerda y lazos, un detalle sencillo que tenía todo el sentido estando a pocos metros del Mediterráneo.
El cóctel al atardecer en Jávea
Después de la ceremonia, el cóctel continuó en los jardines del Parador, con vistas hacia el puerto de Jávea. El sol fue cayendo poco a poco mientras los invitados empezaban a relajarse y la boda cambiaba completamente de ritmo.
Fue una de esas tardes en las que el tiempo acompaña: buena temperatura, una humedad agradable y suficiente luz todavía para seguir fotografiando sin separar a Laura y Raúl de sus invitados.
Para nosotros esa es una parte fundamental de la fotografía de boda natural. No sacar a los novios constantemente de lo que está ocurriendo para fabricar fotografías, sino aprovechar el lugar y la luz mientras ellos siguen disfrutando de la gente que ha venido a estar con ellos.
Un banquete de boda bajo las estrellas
El banquete también se montó en el jardín. La iluminación nocturna transformó por completo el mismo espacio que unas horas antes habíamos visto a plena luz del día y permitió que la celebración continuara al aire libre.
La organización del Parador funcionó perfectamente y todo fue sucediendo con mucha tranquilidad. Ceremonia, cóctel y cena se habían desarrollado prácticamente en el mismo entorno, pero cada parte del día tenía una atmósfera completamente diferente.
El tráiler de la boda de Laura y Raúl
En el vídeo de boda se entiende especialmente bien cómo fue cambiando el día: la luz de la habitación de Laura, la ceremonia al final de la tarde, el cóctel frente al puerto, la cena exterior y, finalmente, una fiesta que tuvo bastante poco de convencional.
Pulp Fiction para abrir el baile
El baile nupcial y la fiesta se trasladaron después a la discoteca del Parador, que además cuenta con un pequeño jardín y una caseta de mojitos.
Y Laura y Raúl dejaron bastante claro que no tenían intención de terminar el día con el típico baile de boda. Eligieron música de Pulp Fiction para abrir la pista, una elección nada convencional que consiguió exactamente lo que pretendían: sorprender y hacer reír a los invitados.
Después de una jornada bastante tranquila y emocional, ese cambio de registro fue perfecto. La boda terminó con fiesta, música y los invitados disfrutando sin demasiadas formalidades.
Fotografía y vídeo de una boda que sigue teniendo memoria
Viendo este reportaje de boda de 2016 tantos años después, vuelven la familia, los discursos, aquella luz entrando por la habitación, las estrellas de mar en las sillas, el puerto al atardecer y hasta aquel baile con Pulp Fiction.
Esa es precisamente la parte que más nos interesa de nuestro trabajo como fotógrafos de boda en Valencia: no conseguir únicamente fotografías bonitas, sino guardar suficientes detalles para que, muchos años después, una pareja pueda volver a reconocer su boda.
La fotografía conserva el instante y el vídeo recupera además la voz, la música y el movimiento. Cuando las dos cosas trabajan juntas, el resultado no es simplemente un conjunto de archivos: es una manera de regresar a un día que ya no existe.
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La opinión de Laura y Raúl
Tanto yo como mi marido nos esforzamos muchísimo en encontrar el sitio ideal, el menú perfecto, las invitaciones más originales, el vestido de mis sueños, etc. Todo enfocado para que nuestra familia e invitados disfrutaran de un día inolvidable.
En el vídeo y la fotografía de mi boda no escatimé. Entiendo que de nada valdría todo ese esfuerzo si no conseguía hacer que el recuerdo de ese día persistiera en el tiempo. Sabemos a ciencia cierta que acertamos en la elección.
Disfrutamos de fotografías y vídeos cuando todavía no se había fregado la vajilla de la boda, ja, ja, ja. No podemos estar más contentos con nuestro reportaje fotográfico y con el vídeo de nuestra boda, donde vemos cada detalle, cada gesto y cada mirada.
A la pregunta de si lo recomendaría, sin dudarlo dos veces: «Sí, quiero».
Laura & Raúl
2 de septiembre de 2016 · Parador de Jávea
