MAS QUE AMIGOS { C&J : 24S2016 }
Una boda en Tavernes de la Valldigna mirando al cielo
El 24 de septiembre de 2016 estuvimos en la boda de Cristina y Javier en Tavernes de la Valldigna. A primeras horas de la tarde acudimos a las casas de los novios para empezar el reportaje y, si había algo que nos preocupaba antes de llegar, era el tiempo.
Menudo susto habíamos pasado. El día anterior había llovido y al día siguiente de la boda volvió a llover. Entre medias, Cristina y Javier tuvieron su tregua. Quizá aquel fue uno de sus regalos de boda.
Las fotografías que publicamos entonces apenas 24 horas después no pretendían ser una selección definitiva de las mejores imágenes. Eran una forma de enseñarles casi de inmediato cómo había sido su día. Esa rapidez, de hecho, es algo que Cristina recuerda también en cómo vivieron la experiencia de su reportaje.
Una novia tranquila y una casa en la que parecía que nos conocíamos de siempre
A pesar de la incertidumbre con el tiempo, Cristina estaba sorprendentemente tranquila. Pasamos muchos ratos hablando y conversando con ella, casi como si nos conociéramos de toda la vida y aquel no fuera precisamente uno de los días en los que normalmente parece que el reloj corre el doble.
Tanto ella como su madre nos pusieron el trabajo muy fácil. Fueron unas anfitrionas estupendas y eso permitió que los preparativos fueran algo más que una sucesión de fotografías: había conversación, familia y tiempo para observar lo que estaba pasando alrededor.
Javier, por su parte, debía de ser el tranquilo del grupo, porque sus amigos eran otra historia. Ya entonces escribíamos que eran unos buenos «piezas», y a lo largo de la boda dejaron claro que tenían preparados unos cuantos regalos y sorpresas para él.
Cristina tenía algo más de carácter, aunque en el artículo de entonces bromeábamos con que no había nada que un poco de cazalla no pudiera suavizar. Lo sorprendente fue comprobar la cantidad de cazalla que circuló durante la celebración y que absolutamente todo el mundo consiguiera mantenerse en pie.
De casa a la iglesia, como se ha hecho siempre en Tavernes
Hay una parte de esta boda que habla directamente del lugar donde se celebró. En Tavernes es tradición salir de casa acompañado por la familia y dirigirse hacia la iglesia en comitiva, como se hacía antiguamente. La boda de Cristina y Javier mantuvo esa costumbre.
Son precisamente estas cosas las que con los años adquieren más valor dentro de un reportaje fotográfico de boda. No es únicamente fotografiar a dos personas bien vestidas: es conservar también las costumbres del pueblo, la familia caminando con ellos y una forma concreta de vivir una boda que pertenece a ese lugar y a ese momento.
Salones Cancela y una boda de sorpresa en sorpresa
La celebración continuó en Salones Cancela y a partir de ahí el día fue, como escribimos entonces, de sorpresa en sorpresa, casi como una partida de ping-pong.
Hasta tres grupos diferentes de amigos se levantaron para entregar regalos a Cristina y Javier. Hubo bailes, regalos, bromas y suficientes cosas sucediendo al mismo tiempo como para que intentar enumerarlas todas terminara siendo imposible.
Había además vídeo confesionario, donde amigos y familiares podían ir dejando sus mensajes. Pero este artículo está dedicado al reportaje fotográfico de Cristina y Javier, y en las fotografías queda sobre todo esa sensación de una boda vivida continuamente entre su gente.
Las fotografías y todo lo que vuelve con ellas
Cuando Cristina escribió sobre su reportaje apenas habían pasado dos meses desde la boda. Ya hablaba de nostalgia. Casi diez años después, esa frase tiene todavía más sentido.
Las fotografías permiten volver a cosas que durante el propio día pasan demasiado deprisa: estar en casa con una madre, caminar por las calles de Tavernes, reconocer a los amigos, recordar un regalo o descubrir una expresión que quizá los novios ni siquiera llegaron a ver en aquel momento.
Esa sigue siendo la base de nuestra manera de trabajar como fotógrafos de boda en Valencia: intentar que el reportaje conserve no solo cómo era la boda, sino cómo se sentía estar allí.
Cristina y Javier tuvieron además fotografía y vídeo. Son dos recuerdos distintos de la misma historia. En el vídeo de la boda de Cristina y Javier en Salones Cancela se recuperan también el movimiento, las voces y el sonido de aquel 24 de septiembre.
Puedes descubrir más bodas reales y reportajes fotográficos realizados a lo largo de los años.
La opinión de Cristina y Javier
Les conocimos por Internet y nos encantaron tanto sus vídeos como sus fotografías. Tienen tanto sentimiento, está todo tan cuidado, que desde el primer momento contamos con ellos para nuestro reportaje de boda.
Su cercanía y trato hicieron que no nos arrepintiéramos de la decisión ni un minuto. Las fotos de nuestra boda reflejan a la perfección los sentimientos que nos invadieron y que compartimos con familiares y amigos.
Y el vídeo... se me pone un nudo en la garganta. Nostalgia en estado puro, y eso que solo han pasado dos meses.
Le agradezco personalmente a Israel el trato tan cercano y las ganas de que me quede todo perfecto.
Cristina & Javier
24 de septiembre de 2016 · Salones Cancela