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NATALIA & JULIO - ROMANTICISMO EN KUKALA

Natalia & Julio, una boda íntima en la Catedral de Valencia

El 28 de enero de 2017 se casaron Natalia y Julio en Valencia. Fue una boda pequeña, de no más de 70 personas, rodeados principalmente por su familia y por la gente más cercana a ellos.

La ceremonia tuvo lugar a las 12:30 en la Catedral de Valencia, acompañada por un coro que ayudó a darle todavía más emoción a aquella mañana.

Y el tiempo nos regaló una de esas pequeñas casualidades que cambian completamente una boda. La noche anterior había estado lloviendo y nadie habría imaginado que pudiera despejar tan rápido. Sin embargo, el sábado amaneció con uno de esos días de invierno valenciano que invitan a sentarse en una terraza, salir a los jardines y disfrutar del sol con la familia.

Una boda familiar en Alquería Kukala

Después de la ceremonia, la celebración continuó en Alquería Kukala , en La Pobla de Farnals.

Recuerdo especialmente el trato que recibimos allí. El equipo nos hizo sentir como en casa y la sensación general fue exactamente esa: una boda pequeña, cómoda, muy familiar y sin necesidad de convertirla en algo que no era.

El sol de invierno entraba en el espacio y permitió disfrutar de los exteriores. Era uno de esos días en los que enero parecía haberse olvidado por unas horas de que estábamos en pleno invierno.

Después fueron llegando los regalos. Hubo detalles para las madres y las abuelas, la entrega del ramo, canciones, photocall y vídeo confesionario. La celebración continuó hasta bien entrada la tarde.

Una sobrina, una canción y los pequeños regalos

Entre todos aquellos momentos hubo también detalles que terminaron teniendo mucho más peso del que probablemente parecía en ese instante.

La sobrina de Julio les regaló una actuación y cantó If I Ain't Got You, de Alicia Keys. También apareció entre los regalos una botella de champán relacionada con Quentin Tarantino, otra de esas pequeñas historias que solo tienen sentido dentro de una boda concreta y que por eso merece la pena conservar.

Al final son precisamente esos elementos los que consiguen que una boda de 2017 siga teniendo personalidad años después. No es únicamente saber dónde se celebró, sino recordar quién hizo algo por ellos y qué ocurrió alrededor de la pareja.

De pensar que no volveríamos a vernos a fotografiar su boda

Para mí, una de las mejores anécdotas de Natalia y Julio ocurrió incluso antes de la boda: su propia contratación.

Los conocimos en Feria Fiesta y Boda 2017 prácticamente en el tiempo de descuento. Nosotros ya estábamos agotados de pasar horas hablando y explicando nuestro trabajo y, mientras les contaba cómo hacíamos las bodas, tenía la sensación de que ellos no estaban especialmente concentrados en lo que estaba diciendo.

Poco después los vi fuera de la feria mirando coches y pensé que aquello había terminado ahí.

Pero volvimos a vernos.

Nos reunimos un sábado lluvioso en un Starbucks. Con café de por medio estuvimos viendo álbumes, fotografías de otras bodas, hablando de vídeo, de su día, de Natalia, de Julio... y todo les parecía perfecto.

Tan perfecto que recuerdo pensar algo parecido a: «A estos no los vuelvo a ver».

Y me equivoqué completamente.

Desde el primer momento confiaron en nosotros y no intentaron controlar un trabajo que habían decidido dejar en nuestras manos. Fueron cercanos, gentiles y agradecidos. Yo había interpretado mal las señales. A veces ocurre.

895 fotografías de una boda de 70 personas

El resultado terminó siendo un reportaje de 895 fotografías, además de sus vídeos. Y ese número tiene cierta gracia teniendo en cuenta que se trataba de una boda especialmente íntima, con alrededor de 70 invitados.

Pero una boda pequeña no significa necesariamente que ocurran menos cosas. A veces sucede exactamente lo contrario: conoces mejor a la gente que está allí, ves más relaciones entre ellos y la familia tiene muchísimo más peso.

Recuerdo también algo que escribí al terminar aquella boda: después de doce horas trabajando, lo primero que quería hacer al llegar era guardar todo y comprobar que las imágenes estaban ahí. Ver algunas fotografías, verlos bien y entonces, ya sí, poder irme tranquilo a dormir.

En el caso de Natalia y Julio no tuve que esperar demasiado. Aquella misma noche ya pudieron ver algunas imágenes y durante su luna de miel recibieron el resto. Su propia reseña recuerda precisamente esa sensación de poder volver a la boda cuando apenas acababa de suceder.

Fotografía de boda en Alquería Kukala

Esta boda forma parte de nuestros reportajes realizados en Alquería Kukala , un espacio de La Pobla de Farnals donde aquel sol de enero terminó siendo parte importante del recuerdo.

Puedes conocer también nuestra guía de masías y fincas para bodas en Valencia y descubrir otros trabajos realizados como fotógrafos de boda en Valencia.

También puedes ver más bodas reales y reportajes fotográficos.

La opinión de Natalia y Julio

Bueno, no sé muy bien qué decir de este gran equipo de profesionales. En ese día lleno de magia, amor y sensaciones maravillosas quieres estar rodeado de gente con la que te sientas a gusto, y este gran equipo lo consigue.

Antes de acostarnos esa misma noche ya teníamos algunas fotos preciosas y en nuestra luna de miel las vimos todas y algunos vídeos. Es un reportaje increíble. Cuesta seleccionar fotos para el álbum, ya que todas son muy bonitas.

El vídeo es de profesionales, parece que seamos actores guapos. ¡Muy recomendable!

Natalia & Julio
28 de enero de 2017 · Alquería Kukala

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