SESIONES DE FOTOS PARA EL RECUERDO
Durante el cóctel cogimos a Ana y Carlos y nos dimos una vuelta por la masía buscando rincones donde fotografiarlos. Masía de Lacy tenía muchos pequeños espacios diferentes, y eso nos permitía salir unos minutos de la celebración sin alejarlos realmente de su boda.
La intención no era convertir aquel rato en una sucesión de poses, sino dejarles un pequeño espacio juntos y aprovechar los rincones de la masía para guardar también esa parte más tranquila del día.
LA MASÍA DE LA BODA
La comida estuvo a cargo de Catering Vilaplana. El salón era un espacio precioso, acristalado por diferentes lados y abierto visualmente hacia el cielo, el verde y la piscina.
Toda la decoración estaba muy cuidada y organizada. Era uno de esos espacios que funcionaban bien tanto cuando mirabas el conjunto como cuando te fijabas en los pequeños detalles.
Ana repartió ramos a sus hermanas y a las madres, además de entregar varios regalos. Sus amigos también habían preparado diferentes sorpresas.
Había, además, una coincidencia especialmente bonita: Ana y Carlos se casaban el mismo día en que se habían casado los padres de Ana.
Y la historia de sus padres tenía incluso cierto paralelismo con la suya. Según contaba Ana, su padre bajaba por las escaleras de una discoteca cuando su madre le dijo a su tía: «Este chico es para mí».
El último regalo de la boda fue precisamente el regalo de aniversario para sus padres. Estaba claro que Ana había aprovechado también su propia boda para agradecerles la vida y todo lo que habían hecho por ella.
La fiesta se celebró en una sala contigua. Ana y Carlos la abrieron con «100 años más».
Por nuestra parte montamos un photocall con revelado, donde los invitados pudieron pasar varias horas haciéndose fotografías, y también el videoconfesionario, para que amigos y familiares pudieran dejar mensajes grabados a los novios.
Unas horas más tarde se añadió una barbacoa al aire libre y la fiesta siguió creciendo.
FIESTA, PHOTOCALL Y VIDEO CONFESIONARIO
Ana era amiga de Ainhoa, que se había casado con nosotros el 6 de mayo de 2017. Eso significaba que ya tenía referencias directas: había estado en la boda de su amiga, nos había visto trabajar y había disfrutado tanto del videoconfesionario como del photocall con revelado.
Aquello acabaría convirtiéndose casi en una pequeña cadena de bodas entre amigas. En aquel momento ya sabíamos que volveríamos a coincidir con el grupo en otras dos bodas, los días 1 y 15 de septiembre. En el artículo original bromeábamos con que, si seguíamos así, acabaríamos tuteándonos todos.
Y como siempre, nos despedimos con cariño de estas maravillosas personas y les deseamos lo mejor.