Una boda no necesita que el fotógrafo dirija cada minuto; necesita que esté donde ocurren las cosas. Mi forma de entender la fotografía de boda es acompañar la historia completa: los nervios de los preparativos, las personas que os rodean, la ceremonia, las conversaciones del cóctel, unos minutos a solas como pareja y la fiesta cuando ya nadie piensa en la cámara. El resultado no debería ser una colección de poses, sino un reportaje que años después os devuelva a lo que realmente pasó.
PREPARATIVOS: CUANDO EMPIEZA LA HISTORIA
Los preparativos son mucho más que fotografiar un vestido, unos zapatos o unos gemelos. Es el momento en el que aparecen los nervios, las bromas, la familia entrando y saliendo de la habitación y esas miradas que solo tienen sentido para quien conoce a la pareja. Estar allí desde el principio me permite entender quién es importante y cómo se relaciona vuestra gente, para que después el reportaje sea más natural y tenga contexto.
PREPARATIVOS DE LOS NOVIOS | REPORTAJES DE BODA 2022
MAQUILLAJE DE NOVIA: LOS MINUTOS ANTES DE SALIR
En este ejemplo acompañamos a Natalia durante su maquillaje de novia, realizado por Amparo Pous, de @monyosestilismo. Son minutos aparentemente tranquilos, pero alrededor de la novia ya está ocurriendo media boda: familia, detalles, llamadas, emoción y esa sensación de que en cualquier momento toca salir.
NATALIA & JESÚS | HORT DE LA VILA | 5 NOV 2022
LA CEREMONIA: DONDE TODO SE VUELVE REAL
En la ceremonia intento intervenir lo mínimo posible. Ahí ya está todo: la entrada, las manos que tiemblan, los votos, las risas que rompen la tensión, los familiares que se emocionan y las pequeñas reacciones que suceden mientras todos miran a los novios. Fotografiar una ceremonia consiste también en mirar hacia los lados, porque muchas veces una historia se completa con lo que está sintiendo la gente que os quiere.
En la boda civil de Loreana y Adrián, en El Telar de Miquel Martí, hubo varios discursos de la familia, pero el del padre de la novia fue creciendo poco a poco hasta convertirse en uno de esos momentos en los que el ambiente cambia. No hacía falta dirigir nada: bastaba con estar atento a sus palabras y a las caras de quienes las estaban escuchando.
LOREANA & ADRIÁN | EL TELAR DE MIQUEL MARTÍ | 27 MAYO 2022
CÓCTEL Y SESIÓN DE PAREJA
El cóctel es uno de los mejores lugares para trabajar sin llamar la atención. Los invitados ya están relajados, empiezan las conversaciones, los abrazos y los reencuentros, y aparecen fotografías que no se podrían preparar aunque quisiéramos. También suelo aprovechar un momento breve para salir con la pareja. No se trata de desaparecer una hora ni de convertir la boda en una sesión de moda: unos minutos bien aprovechados suelen ser suficientes para tener imágenes de los dos sin perderse su propia celebración.
EL CONVITE: DISCURSOS, REGALOS Y SORPRESAS
En el convite cambia el ritmo del reportaje. La entrada de los novios, los discursos, los regalos, las bromas entre mesas, un familiar que se arranca a hablar o una sorpresa que nadie esperaba pueden suceder en cuestión de segundos. Después de años fotografiando bodas he visto tunas, flashmobs y todo tipo de ocurrencias, pero lo que de verdad importa no es la sorpresa en sí: son las reacciones que provoca en la pareja y en su gente.
ALBA & RAFA | VILLADELIA | 6 OCT 2018
LA FIESTA: CUANDO YA NADIE POSA
La fiesta es probablemente la parte menos controlable de una boda, y precisamente por eso puede regalar algunas de las fotografías más vivas del día. La pista se llena, aparecen abrazos imposibles, coreografías, carcajadas y amigos que durante horas se habían comportado con una dignidad impecable. Ahí el trabajo consiste en anticipar, moverse rápido y dejar que las imágenes conserven la energía real de lo que estaba ocurriendo.
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