ISA & ROMÁN — BODA EN MAS DE ESTORNELL
UNA HISTORIA DE AMOR, FAMILIA Y RECUERDOS QUE SIGUEN VIVOS
Una historia que empezó mucho antes de la boda
La historia de Isa y Román comenzó cuando ella estudiaba Empresariales en la universidad. Aquella mañana había quedado con su amigo Lucas —medio holandés, medio español—, que quería despedirse antes de marcharse a Holanda. La casualidad quiso que Lucas hubiera quedado también con otro chico. Cuando Isa llegó, vio a Román sentado a su lado. Fue uno de esos encuentros que, con el tiempo, terminan pareciendo inevitables.
Después llegaron las conversaciones por Messenger y una relación que fue creciendo hasta convertirse en once años de vida compartida. Me sigue gustando especialmente cómo Isa definía el amor: «El amor no son solo las mariposas que se posan en el estómago durante los primeros años. El amor es comprendernos, querernos, acompañarnos y hacernos la vida sencilla el uno al otro. Es reírnos de tonterías que solo nosotros entendemos y encontramos la gracia en ellas».
La boda empezó en casa de los novios, junto al mar, en un día soleado. Cuando llegué, Laura, la maquilladora, ya estaba arreglando a Isa en la cocina. Ella estaba algo nerviosa, como es lógico, pero enseguida apareció otra protagonista que terminó quedándose para siempre en mi memoria: su abuela.
Tenía 86 años y transmitía simpatía y cariño en cada gesto. Estaba feliz de ver casarse a su nieta y desde el primer minuto se percibía la relación tan estrecha que existía entre ellas. Años después, la propia Isa explicaría en su recomendación cuánto valor tenía haber conservado en vídeo su voz, sus movimientos y su mirada. Esa es una de esas cosas que recuerdan por qué un reportaje no sirve solo para enseñar cómo fue una boda, sino para conservar a las personas que estuvieron dentro de ella.
Para vestir a Isa apareció media familia, pero si tengo que quedarme con alguien, además de con su abuela, es con su hermano Manolo. Todavía me río recordando cómo fue al baño buscando gomina y terminó poniéndose espuma de afeitar, o cómo, en plena preparación, intentó ponerle a Isa el zapato del pie contrario. La abuela se partía de risa viendo la escena.
El vestido de novia era de Oreasposa, de Sposa de Gaudin. En los últimos momentos de los preparativos Isa estaba radiante. Toda aquella mezcla de nervios, familia, bromas y cariño es precisamente la que da sentido al inicio de su película de boda.
Una boda tranquila de junio
Isa y Román son católicos y celebraron la ceremonia en la iglesia de Santa María. Fue una ceremonia muy familiar y sentida, en la que la abuela de Isa participó activamente con un discurso precioso. Ese momento acabó siendo uno de los recuerdos más importantes de toda la boda y también aparece en nuestra selección de vídeos de boda con momentos especialmente emotivos.
Para la celebración eligieron Mas de Estornell, un espacio familiar, con mucho encanto y especialmente apropiado para bodas pequeñas. Recuerdo su jardín cuidado y el salón interior con vigas de madera, un entorno que daba sensación de intimidad y de exclusividad real para la pareja y sus invitados.
Mas de Estornell forma parte de nuestro archivo de masías y espacios de boda, donde vamos conectando cada reportaje real con el lugar en el que sucedió.
Durante la comida hubo varios regalos, pero los más significativos fueron para las dos abuelas: la de Román y la de Isa. Era una boda en la que la familia tenía muchísimo peso y eso se notaba en esos pequeños momentos que podían pasar desapercibidos si solo mirabas lo más evidente.
El padre de Isa, ya jubilado y procedente de tradición pastelera, fue el encargado, junto a su hijo Manolo, de sacar la tarta nupcial y entregar la espada a Román. Puede parecer un detalle pequeño dentro de todo lo que ocurre en una boda, pero para él tenía un significado especial. Son precisamente esos gestos los que intentamos guardar cuando trabajamos de forma documental.
Para el baile nupcial Isa y Román eligieron «A Thousand Years». Ese baile sigue formando parte de nuestro artículo de bailes de novios, donde aparece asociado a Mas de Estornell.
Estar en la boda de Isa y Román fue maravilloso. Ya cuando los vimos en el evento de novias de 2018 teníamos la sensación de que disfrutaríamos mucho conociéndolos y acompañándolos durante su boda. La realidad terminó confirmándolo.
El tiempo ha dado todavía más valor a algunas de aquellas imágenes. La propia Isa lo explica mejor que cualquier texto que podamos escribir nosotros: el vídeo, el álbum, el confesionario y el photocall no terminaron siendo simplemente productos de una boda, sino distintas formas de volver a ella.
LA OPINIÓN DE ISA & ROMÁN
Cuando empecé a planificar la boda andaba un poco perdida hasta que encontré a Israel. Es un gran fotógrafo y videógrafo. Gracias a él tengo un gran recuerdo de uno de los mejores días de mi vida.
Al principio no sabíamos qué contratar exactamente, finalmente nos decantamos por un completo: álbum de fotos, vídeo, confesionario y photocall. Supo captar cada detalle y mirada… no son fotos estáticas y posadas, te deja ser natural, ser tú.
Al principio pensaba que el vídeo no lo iba a ver casi nunca. Dos meses después falleció mi persona favorita en el mundo (mi abuela) y gracias a él tengo su voz, sus movimientos, su mirada… es un recuerdo para toda la vida.
Con el confesionario me he reído muchísimo. Ver a nuestros amigos y familiares hablando un poco “contentillos” y tan naturales no tiene precio.
El photocall fue impresionante. Los familiares y amigos no paraban de hacerse fotos y luego se iban tan agradecidos con sus fotos en la mano.
Mil gracias a Israel y a su equipo, supieron integrarse dentro de nuestro gran momento, dejándonos ser los protagonistas pero capturando cada momento. Si tengo otro evento, sé con quién contar. De corazón, GRACIAS.
