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MARIAN & CARLOS — BODA EN MOLINO REAL DE PATERNA

2 JUNIO 2018 · SAN MIGUEL ARCÁNGEL DE BURJASSOT · GOURMET CATERING

El 2 de junio de 2018 grabamos, sonreímos, fotografiamos y también lloramos en la boda de Marian y Carlos. Se dijeron «sí, quiero» en la iglesia de San Miguel Arcángel de Burjassot y después continuaron la celebración en Molino Real de Paterna, un espacio de Gourmet Catering.

Su historia había empezado mucho antes. En 2006, Marian acudió a la falla de su amiga Sara, donde Carlos era fallero. A partir de aquel encuentro se dieron cuenta de que estaban en el mismo mundo y fueron quedando cada vez más, hasta construir una relación que doce años después terminaba llevándolos al altar.

DE LA FALLA A UNA PEDIDA DE MATRIMONIO EN PARÍS

Carlos es ingeniero y Marian administrativa. Después de tantos años viviendo juntos, de «tanta agua bebida y tantas ruedas gastadas de coche», como escribíamos entonces, Marian prácticamente había dado por perdida la idea de casarse.

En el mejor de los casos imaginaba algo sencillo: pasar por el juzgado, firmar un papel y acabar celebrándolo en un McDonald’s. Pero en febrero de 2017 Carlos decidió darle completamente la vuelta a aquella idea y le pidió matrimonio en París. Para Marian fue un sueño doblemente cumplido: casarse y vivir una pedida que sentía casi «como en las películas».

UNA CASA LLENA DE FAMILIA ANTES DE SALIR HACIA LA IGLESIA

Marian se vistió en casa de sus padres, María Dolores y Valentín, donde empezamos el reportaje fotográfico. No vivió precisamente unos preparativos solitarios: estaban sus tres hermanos, sus cuñadas —a las que sentía como hermanas—, su primo y sus tres sobrinos.

El ambiente era de fiesta desde primera hora. Mientras tanto, Carlos se preparaba con sus padres y sus hermanos en la casa donde vivía la pareja. Las dos familias estaban muy presentes desde el principio, y eso terminó siendo una constante durante toda la boda.

EL VESTIDO DE PRONOVIAS, EL VELO Y UN CITROËN ANTIGUO

Marian eligió un vestido de Pronovias. Según contaba, el momento en el que más emociones le provocó fue cuando le colocaron el velo; aquella misma noche incluso soñó con el vestido.

Para comprarlo la acompañaron su madre, sus sobrinas Andrea y Daniela, su hermano Sergio y su cuñada. No era solo escoger un traje: formaba parte de todo ese proceso familiar que llevaba meses construyéndose alrededor de la boda.

Para desplazarse alquilaron un Citroën antiguo. A Marian le hacía ilusión llegar en un coche parecido al de la reina Letizia, una de esas ideas que pueden parecer pequeñas durante la organización pero que terminan dando mucha personalidad a las fotografías.

Finalmente entró en la iglesia acompañada de tres damas de honor y del brazo de su padre, Valentín. También consiguió que todos sus hermanos fueran vestidos iguales.

Hubo además una circunstancia curiosa durante la ceremonia: el sacerdote no utilizó música en ningún momento. En directo podía hacer que algunos pasajes se sintieran algo fríos, aunque desde el punto de vista del montaje nos dejaba después mucha libertad para construir musicalmente el vídeo de boda.

MOMENTOS DE COMPLICIDAD Y CELEBRACIÓN EN MOLINO REAL

Marian y Carlos habían compartido ya muchos años, viajes y momentos importantes. El día de la boda añadieron uno más, rodeados de las personas que habían formado parte de todo ese camino.

Después de la ceremonia aprovechamos algunos rincones de Valencia para estar unos minutos con ellos antes de volver con los invitados. Hubo lágrimas de alegría, complicidad y esa sensación de que, después de tantos años juntos, el matrimonio no estaba inaugurando una relación: estaba celebrando todo lo que ya habían construido.

En Molino Real de Paterna pudieron dedicarse ya por completo a los invitados, al cóctel, los brindis y los regalos de amigos. Era precisamente esa parte de la boda en la que dejaban de existir horarios y preparativos y empezaba simplemente la celebración.

DE MOLINO REAL A TAILANDIA

Cuando escribimos el artículo, Marian y Carlos estaban ya en Tailandia, recorriendo ciudades, naturaleza y playas y descubriendo una cultura completamente distinta a la que habían dejado unos días antes en Valencia.

Nos quedaba agradecerles la confianza y, sobre todo, habernos permitido compartir un día tan cercano con sus familias. Después de tantos meses preparando una boda, todo ocurre muy rápido; por eso fotografías y vídeo terminan teniendo valor cuando permiten volver a esas personas, conversaciones y pequeños momentos que el propio día apenas deja asimilar.

LA OPINIÓN DE MARIAN & CARLOS

Gracias a Israel por su entrega y dedicación, hace todo lo posible para que nuestras locuras se hagan realidad.

Cuida cada detalle, siempre pendiente de las novias desde el principio hasta la entrega final. Sus tráileres son sorprendentes, sus fotos espectaculares y añade la emoción y el sentimiento con sus vídeos.

Sin dudarlo volveré a contratar su servicio. Un abrazo, Marian.

Marian & Carlos
2 de junio de 2018 · Molino Real de Paterna · Gourmet Catering

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