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ANA & SANDRO — BODA EN VALLESA DE MANDOR

21 ABRIL 2018 · UNA HISTORIA QUE EMPEZÓ EN L’ELIANA EN 2007

El 21 de abril de 2018 Ana y Sandro celebraron su boda civil en Vallesa de Mandor, de Gourmet Catering. Fue una boda con muchísima gente cercana a ellos, amigos con años de historia, familia hablando desde el corazón y una pareja que, desde el principio, quiso que todo el mundo participara y disfrutara de verdad.

Ana y Sandro se habían conocido en 2007. Ana trabajaba entonces como socorrista en la piscina municipal de L’Eliana y Sandro era amigo de uno de sus compañeros. Conectaron enseguida y se hicieron muy amigos, aunque tuvieron que pasar cinco años antes de que empezaran a salir como pareja.

Compartían la afición por el deporte. Sandro había entrenado a niños en el equipo de baloncesto Jovens de L’Eliana y, con el tiempo, aquel entorno terminó formando también parte de su grupo común de amigos. Así que el día de la boda no estábamos delante de dos familias que apenas se conocían: había una historia larga detrás y mucha gente con recuerdos compartidos.

AMIGOS, FALLAS Y DISCURSOS CON HISTORIA

Había una pequeña diferencia entre ellos que daba bastante juego: Ana era muy fallera y Sandro parecía vivir esa afición con algo menos de intensidad. Uno de los amigos de infancia de Ana, compañero además de la falla, lo aprovechó durante su discurso para bromear con que, estando ya a un mes de la boda, tampoco hacía falta haberse molestado en presentar al novio en la falla: mejor no hacer spoiler.

Aquella intervención y la de una tía de Sandro fueron dos de los momentos más emotivos. Los dos hablaron desde una vida entera de recuerdos y consiguieron algo que siempre agradecemos cuando contamos una boda: que la ceremonia no parezca un trámite, sino que tenga palabras que solo podrían haberse dicho precisamente allí, delante de Ana y Sandro.

ANA Y SANDRO, DOS FORMAS DISTINTAS DE ESTAR PENDIENTES DEL OTRO

En los discursos describían a Ana como una persona muy sensible y, como diríamos por aquí, bastante patidora: alguien que está pendiente de la gente que quiere, que llama cuando sabe que está pasando algo y que no tiene problema en molestarse por aquello que le importa.

Una de las mejores anécdotas era la del vestido. Ana lo vio en Pinterest, se enamoró de él y acabaron yéndose a Pamplona para comprarlo. No era precisamente la opción más cómoda, pero encaja perfectamente con esa manera suya de perseguir las cosas cuando tiene claro que significan algo.

Sandro tenía un carácter más decidido, de tomar la iniciativa y tener claras las cosas, pero a la vez era muy delicado con Ana. Eso se veía en pequeños gestos durante el día, en cómo estaba pendiente de ella mientras caminaban o en el simple hecho de haberse ido hasta Pamplona por aquel vestido. Eso sí: con la falla, por lo que contaban, parece que no terminó de ceder del todo.

UNA CEREMONIA EMOTIVA, PERSONALIZADA Y SIN VERGÜENZAS

Ana y Sandro habían luchado mucho por construir la boda que querían y tenían una idea muy clara: que sus invitados disfrutaran. Querían una celebración emotiva, pero también una boda de las que se recuerdan porque todo el mundo termina participando y dejando las vergüenzas en casa.

La ceremonia fue especialmente personal porque dos amigos actuaron como oficiantes. Eso ayudó a que el tono fuera mucho más cercano y a que los discursos encajaran con la historia real de la pareja. Hubo emoción, pero no una emoción fabricada: había años de amistad y familia detrás de cada palabra.

Después se volcaron con sus invitados. Entraban, salían, hablaban con todo el mundo y contagiaban esa actitud. A medida que avanzaba el día, la gente estaba cada vez más metida en la celebración, más dispuesta a participar y a darlo todo. No fue una boda de compromiso y eso se notaba tanto en las fotografías como en el vídeo.

La historia en movimiento puede verse también en el vídeo de la boda de Ana & Sandro.

EL BAILE, EL PHOTOCALL Y EL FINAL DE LA BODA

Ana y Sandro bailaron como hacía tiempo que no veía bailar a una pareja. Cuando revisé después el montaje del vídeo llegué a pensar que quizá les había sobrado alguna vuelta, pero precisamente ahí estaba parte de la gracia: bailaron con pasión y con ganas de celebrar su boda. Personalmente me fui de allí con una energía muy positiva.

Para aquella boda estrenamos además un nuevo fondo azul para el photocall con revelado. Era un azul alegre, sin llegar a ser eléctrico, que funcionaba muy bien en las fotografías. Como hacíamos habitualmente, revelábamos las copias durante la propia boda para que los invitados pudieran llevárselas en el momento.

Como fotógrafos, agradecemos la confianza que Ana y Sandro depositaron en nosotros. Y, más allá del trabajo, nos quedó el recuerdo de haber podido compartir un día muy especial con dos familias que nos hicieron sentir parte de la celebración.

Ver la galería de Ana & Sandro

LA OPINIÓN DE ANA & SANDRO

El equipo de Video-Boda cuida todos los detalles como si se tratase de su propio evento, y el resultado final es una auténtica reproducción de aquel día.

Un punto a destacar, sobre todo, es la velocidad con la que tienes tanto las fotos como el vídeo: al día siguiente de la boda ya te envían muchas fotos y te hacen un tráiler impresionante. El trabajo final es un volumen muy grande de fotos y un vídeo muy adaptado a tu día.

A la hora de trabajar son muy profesionales y tratan de adaptarse a lo que quieres en todo momento. Además ofrecen muchas opciones como el photocall con impresión y el vídeo confesionario, que son un plus a su trabajo.

Ana & Sandro
21 de abril de 2018 · Vallesa de Mandor

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