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NURIA & LUIS — BODA EN HUERTO BARRAL BOLUDA

15 SEPTIEMBRE 2018 · PICANYA · LLUVIA, FAMILIA Y UNA FIESTA MUY PARTICIPATIVA

El 15 de septiembre de 2018 trabajamos como fotógrafos de boda para Nuria y Luis, que celebraron su boda en Huerto Barral Boluda, en Picanya. Yo había tratado bastante más con Nuria durante los preparativos, así que el artículo original se detenía especialmente en ella.

Nuria era una novia muy sencilla, sensible y agradecida. No era una persona especialmente preocupada por el vestido o los zapatos más allá de que fueran bonitos, cómodos y encajaran con el día. Había cosas que para ella tenían muchísimo más valor: que su padre la viera por primera vez vestida de novia, regalar unas pulseras a sus amigas, sentirse arropada por ellas, abrazarse y hacerse fotografías con sus abuelas, su madre y su hermana. Ahí estaban realmente sus grandes deseos para la boda.

¿QUERÉIS UN FOTÓGRAFO DE BODAS? — CON ACENTO MAÑO

El antiguo artículo empezaba incluso con esa broma, pero detrás había una idea que sigo considerando importante: un reportaje de boda funciona mejor cuando la pareja deja de sentir que tiene una cámara delante todo el tiempo. Con Nuria ocurrió exactamente eso.

Fue maquillada por una amiga íntima, maquilladora profesional vinculada a la firma Dior y conocida en el mundo de las bodas por su trabajo bajo el nombre Make Me Glow. Ese tipo de confianza durante los preparativos ayudó a que todo sucediera de una manera especialmente natural.

Nuria era además una persona muy alegre. Disfrutó muchísimo del cariño de los demás y de comprobar cómo todo el mundo se volcaba en su boda. Y eso tuvo mérito porque el tiempo no lo puso fácil: aquel año parecía que llovía boda sí, boda también, y la suya tampoco fue una excepción.

Incluso saliendo de casa con lluvia, mantuvo la compostura y siguió pendiente de las cosas que realmente importaban.

EL REGALO DE SU PADRE EN MITAD DE LA LLOVIZNA

Pocas veces había visto a una novia deshacerse de alegría como cuando su padre le regaló el coche. Nuria lloraba de felicidad mientras seguía lloviznando, pero en ese momento el tiempo daba exactamente igual.

Estaba medio mojada dentro del coche, junto a su padre y su madre, completamente centrada en ellos. Ya entonces pensé que probablemente sería uno de los recuerdos más emotivos y preciosos que conservaría de aquel día.

LA LLUVIA PARÓ Y EL JARDÍN OLÍA A HIERBA MOJADA

Para la ceremonia, el tiempo les dio una tregua. Como por arte de magia apareció el sol y pudimos celebrarla en el exterior de Huerto Barral Boluda. El jardín olía a hierba mojada y los rayos atravesaban las nubes, dorando por momentos a los novios.

Uno de los instantes que más disfruté grabando y fotografiando fue la despedida de Nuria de su padre para acercarse y abrazar a Luis. Visualmente fue precioso, pero sobre todo tenía una carga emocional muy clara.

La ceremonia fue conducida por la tía de Luis. Sus palabras fueron llenando poco a poco los planos del vídeo y ayudaron a construir un recuerdo que no dependía únicamente de la imagen. Eso es algo que sigo defendiendo: en una boda no se trabaja solo con lo que se ve.

La pieza audiovisual completa continúa publicada como vídeo de la boda de Nuria & Luis en Huerto Barral.

LOS SENTIDOS SON CINCO Y NO SE TRABAJA SOLO CON UNO

Otro momento muy especial fue el discurso de las amigas de Nuria. Me pareció precioso: lleno de cariño y de recuerdos de cuando eran niñas, de cuando empezaron juntas esta andadura por la vida.

Hay veces en las que estoy grabando, buscando planos de los invitados mientras escucho lo que están diciendo, y se me saltan las lágrimas. Nunca he entendido del todo cómo alguien puede fotografiar una boda sin estar pendiente de lo que está sucediendo alrededor. Los sentidos son cinco y no se trabaja solo con uno.

UNA ENTRADA AL SALÓN QUE PUSO A TODO EL MUNDO AL CIEN POR CIEN

Me encantó la entrada al salón. Nuria y Luis consiguieron movilizar a los invitados y que participaran de forma masiva en su entrada nupcial.

Recuerdo especialmente al padre de Luis y a su hermano interactuando con la cámara, mientras los amigos seguían empujando la escena con alegría y diversión. Fue uno de esos momentos en los que parece que todo el mundo entiende que la boda también depende de ellos.

Después de conseguir tantos planos de gente alegre, de gente disfrutando, los novios casi eran lo de menos: como dirían en mi tierra, ya habían vendido el pescado. La sala estaba al cien por cien y solo con su presencia parecía preparada para venirse abajo.

Años después, esta misma entrada de Nuria y Luis terminó apareciendo como ejemplo dentro de nuestro artículo de ideas para la entrada de los novios al banquete. Es una buena muestra de cómo una boda real puede seguir alimentando la experiencia de todo el archivo.

RAMOS, REGALOS Y UN FLASHMOB QUE LOS NOVIOS NO ESPERABAN

Durante la cena, Nuria y Luis entregaron ramos y regalos a padres y hermanos. Pero la sorpresa volvió a venir desde el lado de los invitados: se habían organizado para preparar un flashmob sin que los novios supieran nada.

Otro momentazo para siempre. Ese tipo de escenas funcionan precisamente porque nadie puede repetirlas: o estás pendiente en ese instante o ya no existen.

UNA FIESTA MUY PARTICIPATIVA Y UN PHOTOCALL QUE ACERTÓ DE LLENO

La fiesta fue maravillosa, llena de alegría y de gente participando. Además montamos nuestro photocall con revelado, que volvió a convertirse en una parte importante de la noche.

La propia recomendación de Nuria lo explica mejor que cualquier texto comercial: para ellos fue una de las mejores decisiones de la boda, porque permitía a los invitados imprimir fotografías mientras el equipo seguía concentrado en fotografiar todo lo que estaba ocurriendo.

Huerto Barral forma parte de nuestro archivo histórico de espacios en los que hemos trabajado bodas reales. Aunque no tengo confirmada actualmente una página Level 2 específica del lugar, sí tiene sentido conectar este reportaje con nuestra guía de masías, fincas y espacios para bodas en Valencia.

LA OPINIÓN DE NURIA & LUIS

Si me volviese a casar, volvería a elegir Video-Boda por las siguientes razones:

  • Por ser un equipo muy cercano que hace sentir que no hay cámaras. Para las personas a las que no nos gusta ser el centro de atención, es un punto positivo sin duda alguna.
  • Por la profesionalidad en ese día: no descansan ningún segundo, te aconsejan y respetan cualquier decisión que tomas a última hora.
  • Porque al día siguiente todos teníamos fotos con buena calidad.
  • Porque, sin duda, tengo el mejor vídeo que podía haber tenido.
  • Porque el photocall fue la mejor decisión elegida: permitió a todos los invitados manejar la máquina para imprimir fotos mientras ellos se centraban en hacer fotos y más fotos.
  • Porque tengo un álbum precioso, que modifiqué muchas veces y nadie me dijo: «Vale ya…».

Muchas gracias, Video-Boda, por vuestra profesionalidad. Felicidades por vuestro trabajo de parte de todos nuestros invitados.

Nuria & Luis
15 de septiembre de 2018 · Huerto Barral Boluda

Gracias por la experiencia, chicos. Entre la lluvia, el regalo de su padre, la ceremonia sobre la hierba mojada, las palabras de las amigas, la entrada al salón, el flashmob y una fiesta completamente entregada, aquella boda dejó muchas capas distintas dentro del mismo recuerdo.

Buenas fotos y buena suerte.

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