Conocimos a Israel en la feria «Fiesta y Boda» de Valencia.
Cuando casi ya nos íbamos y no queríamos saber nada de fotógrafos (jejeje),
pasamos por delante de su stand y, al ver las fotos y vídeos,
nos llamaron mucho la atención.
Hablamos con él y nos convenció su pasión a la hora de hablar de su trabajo.
Y la verdad es que la decisión fue de lo más acertada,
ya que el día de la boda nos confirmó que esa misma pasión con la que habla
es la misma con la que trabaja.
Nosotros contratamos el vídeo, fotos y vídeo confesionario, y fue un éxito.
Cuando nos juntamos con amigos y familiares,
todavía se comentan algunos de esos momentos.
Qué paciencia tuvisteis que tener…
Destacar la rapidez con la que recibimos las fotos y vídeos
a escasas horas de haber pasado «nuestro día»:
Israel nos decía que enviaba inmediatamente,
¡pero no pensábamos que tanto!
Nos llamó la atención el momento en el que nos estábamos despidiendo el día de la boda.
Él y su equipo se estaban marchando, Israel vio un lugar bonito donde hacer una foto
y no lo dudó ni un segundo:
volvió a sacar la cámara para hacernos unas cuantas fotos en ese sitio.
Este pequeño detalle, junto con otros,
son los que demuestran que para vosotros «esto» no es solo un trabajo
y que, aparte de los servicios contratados,
también ofrecéis ese trato humano que va más allá de una relación comercial.
En las fotos y vídeos ha quedado reflejada toda la profesionalidad,
seriedad y cercanía que nos demostró el primer día,
haciendo que cada vez que vemos su trabajo
volvamos a revivir los momentos, emociones y sentimientos de ese día.
Por cierto, si nos tuviéramos que volver a casar
(¡esperemos que no!), os volveríamos a elegir.
¡Ya hablamos para las bodas de plata! ;)